jueves, 11 de septiembre de 2008

Sail away (tomorrow)


Sail away tomorrow…


Un barco no debería navegar con una sola ancla,
ni la vida con una sola esperanza.

Epicteto de Frigia


Sail away tomorrow…

Pego la letra que es tan extraordinaria como la música, la voz, la fuerza. Y va una traducción lo mas aproximada posible para no perderse nada de los sentidos que entrama. Del legendario album "Burn"...






Sail away (tomorrow)

Deep Purple

If you're drifting on an empty ocean
Si estás a la deriva en un océano vacío
with no wind to fill your sail,
sin viento que llene tu vela
the future, your horizon,
el futuro, tu horizonte
it's like searching for the Holy Grail.
es como la búsqueda del Santo Grial.

You feel there's no tomorrow
Sientes que no hay mañana
as you look into the water below.
mientras miras dentro del agua.

It's only your reflection
Es solo tu reflejo
and you still ain't got no place to go.
y seguis sin tener un lugar adonde ir.

Time will show,
El tiempo dirá
when, I don't know.
cuándo, no lo sé.

Sail away tomorrow,
Parte mañana
sailing far away.
navegando lejos
To find it steal or borrow.
Para encontrarlo, robarlo y tomarlo prestado
I'll be there someday.
estaré allí algún día.

Oh, woman, I keep returning
Oh, mujer, sigo volviendo
to sing the same old song.
cantando la misma vieja canción.


The story's been told, now I'm getting old.
La historia ha sido contada, ahora me estoy volviendo viejo.
Tell me, where do I belong?
Dime, adónde pertenezco?
Feel like I'm going to surrender,
Siento como si me fuera a rendir
hard times I've had enough.
de tiempos duros he tenido sufiente.
If I could find a place to hide my face,
Si pudiera encontrar un lugar donde ocultar mi rostro,
I believe, I could get back up.
creo que podría retroceder.

Time will show,
El tiempo dirá
when, I don't know.
cuándo, no lo sé.

Sail away tomorrow,

Parte mañana
sailing far away.
navegando lejos
To find it steal or borrow.
Para encontrarlo, robarlo y tomarlo prestado
I'll be there someday.
estaré allí algún día


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sábado, 30 de agosto de 2008

Algo de vos (algo en el viento...)


ALGO DE VOS
(algo en el viento...)


La lucidez:
martirio permanente,
inimaginable proeza.

Emile Cioran


Me estoy volviendo a Buenos Aires, si.
Me vuelvo. Cuatro hijas y yo, seguro.
Se cierra mi capitulo en Bangkok.
Una decision con "D", mayuscula, Mayuscula. De a poco, en cada hora, en cada lugar, en cada cara que veo, en cada arbol envuelto con trapos coloridos, en cada calle sin vereda, en cada carrito de comida thai callejera, en cada elefante andariego, me voy yendo un poquito, me despido lentamente. Siento una ligera nostalgia anticipada por ciertas lejanias que avizoro desde ahora. Un cierta tristeza por el modo. Algo en el modo de irme me causa tristeza.

Cioran sugiere que en todo "dejar atras" no habra claridad respecto de "hacia donde se esta yendo" pero si de que y de donde consigue uno irse, de que nos liberamos en cada partida (porque las partidas "parten" pero tambien nos liberan siempre de algo) algo de nosotros se rebela y se alza. Y aunque no sepamos casi nada de antemano acerca de cual sera el destino de nuestra travesia, si advertimos algo luminiscente del orden libertario cuando partimos. Como si declararamos con nuestra partida, a traves de en ese moviemiento de salida que "ya no formamos parte de..." . No mas.

Voy no formando parte ya de este oriente. Y siento una brisa libre de septiembre primaveral en ello. Algo sonambulo se oscurece mientras algo crepuscular toma color. Y tengo la paleta de colores en mi mano y las palmas cargadas de oleos primarios. Voy por mi paisaje.

Espero estar en mi querida tierra en un par de semanas.
I hope so...

Algo de vos. Un tema extraordinario de unos pibes que se llaman "Las pastillas del abuelo". Me los pasaron mis hijas adolescentes (gracias nenas mias, nenas mas grandes, por los pases de musica a la vieja...!)


Escucho esta cancion con cierta frecuencia. Me quedo en ella, dejo que me desampare ante mi misma, y yo me invito en ese estado de desnudez a habitarla en cada uno de sus indescriptibles escalones literarios (porque es un precioso poema de amor, o de ausencia, o de presencia fatal, o todo junto y algo mas). La escucho como si por un rato fuera posible hacer morada en un poema cantado.

En YouTube se puede oir perfecto y con una guitarra y voz dignas de una potente generacion nueva de rock nacional argentino que asoma con estos gestos de grandeza musical. Me gusta mucho este tema. Mucho. Me siento leida desde y hasta en las tripas. Para los que no los conocen, pues descubran a estos pibes!





Estoy volviendo. Si.

Casi que no me calza el cuerpo todavia en la anchura de libertad que ya respiro en esta decision.
Algo de vos...

Asia se dibuja como lo que ire recordando, desde ahora mismo lo siento, lo estoy respirando. Empiezo a esculpir una memoria de este oriente babelico en que vivo desde hace casi dos años. Deconstruyo esta, mi estadia por estos lares que va llegando a su agotamiento. I feel the time is getting close.


No se bien hacia donde voy (I've been there before...).


Hace unas horas veia la pelicula sobre Derrida que filmaron Kirby Dick y Amy Ziering Kofman. Cuando reflexiona sobre el futuro dice que existe un futuro predecible, agendable, organizado. Y otro futuro, el impredecible, ese del que nada sabemos, una incognita radical. Me siento poniendo los dedos en ese pliegue que comunica con ese modo radical de futuro. Se poco sobre tal radicalidad. Nada.
Mi "x".
Buenos Aires es hoy pregunta descosida de toda certeza.
(Algo de vos).


Mi vida en Asia... quedara bajo mi mirada deconstructiva. Ya esta bajo ella.

Que quiero decir con "deconstruir" esta experiencia que va finalizando? En una carta que Derrida envia a mediados de los '80 al islamista japones Toshihiko Izutsu ("Carta a un amigo japones"), dice sobre la deconstruccion que esta es pensable como un desensamblar, un quitar la medida a los versos, hacer perder la construccion. No es un analisis ni una critica ni una regresion hacia el elemento simple originario indescomponible, ni es un metodo, ni un acto, ni una operacion, ni una reflexion. Simplemente deconstruir sucede. "Se esta en deconstruccion". Ya. Esta sucediendo. Es una movilidad, una correntada manifestandose que no da en ningun lugar/destino/fin/desembocamiento ninguno. Deconstruir mi vida en Bangkok no tiene finalidad. Simplemente me esta sucediendo sin que ningun predicado que pueda expresar sobre ello delimite nada en particular ni llegue a ninguna conclusion. Deconstruccion, porque no tengo otra palabra menos incapaz de rodear esta flujicidad inesperada en la que estoy. Como dice el mismo Derrida, "deconstruccion" es una palabra poco afortunada, incluso para nada bonita, pero en su imperfeccion me es expresiva para enlazar lo que acontece. Y acontece que estoy deconstruyendo mi estadia en el sudeste asiatico. Le quito la medida a este poema oriental, veremos que queda asi, en el aire en el que se despedazan sus rimas y logos. Time to make new memories the years are passing by. It's time.


Algo de vos.

Me esperan dias en ebullicion, remendar una parte rota del plan, y el aire abierto de volver a proyectar. Aire abierto. Algo de vos. Algo en el viento...



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miércoles, 27 de agosto de 2008

Nessun dorma (nadie duerma)



Nessun dorma


(Nadie duerma)





Sin musica la vida seria un error.
La Gaya Ciencia






Leo unas bienintencionadas paginas de "Nietzsche and Music" (by Georges Liébert, David Pellauer, Graham Parkes) pero me captura el tedio y abandono. No me concentro mucho en estas horas presentes y pasadas. Y encima me he enfermado, por lo que ando metida en una bruma de pills multicolores y sensacion de somatizacion irreversible y tan previsible por otra parte.

Tal vez por eso busco musica. Como un gaucho cansado al que la noche lo sorprende entre relampagos y amenazas de tormentas, y busca refugio en un arbol en el que atar su caballo y sentarse a esperar tiempos mejores para seguir su camino.

La musica como una apuesta transitoria y legitima de anti-verbalismo (uso la expresion de Charles Andler). Si la palabra ya no transmite mas que redundancias sin sentido pleno, entonces la palabra se vuelve indigente, y nos hace indigentes con su uso empobrecido de sentidos. Hay estados del alma que no ameritan el uso de la palabra. En esos estados, la palabra despersonaliza lo sentido, y si uno insiste en violentar la inmensa necesidad de silencio, simplemente vuelve lo intrasferible de esa experiencia animica en algo burdamente transmisible e inautentico. A veces uno se cansa y calla, callar es lo que empieza a hablar de uno mismo con mas sinceridad. Sino, nos queda la musica, en donde callados, dejamos que sea ella la que nos hable, la que nos diga, la que transmita lo que no podemos transmitir. Los sonidos de la musica permiten expresar lo que de otro modo no podriamos.

La musica expresa con sus signos el limite de lo propio inexpresable.

Tambien leer deberia incluir la dimesion de lo musical. Un pensar libre, sin ataduras, deberia primero, como si se tratara de una musica, "escuchar" lo leido. To read is to listen. And to listen is already to think, freely. Dejar de buscar como cazadores la prueba o la refutacion, y solo escuchar lo que se lee, con los sentidos, leer desde los sentidos y las evidencias que estos nos propicien en esa experiencia de plenitud que deberia ser la lectura. Pero la mayoria de los mortales lee como consumidor: arrasa con el plato sin detenerse a paladear el sabor de sus elementos.


Perhaps my Zarathustra may be reckoned as music
(Ecce Homo)


El Zarathustra de Nietzsche, en este esquema de "leer desde los sentidos y/o con sentido musical" es mas escuchable que legible. Pero muchos textos pueden ser leidos como experiencias audibles: tienen tono, los hay allegro, los hay lentos como un vals, hay libros como himnos de guerra, hay lecturas que se sienten como el susurro de un secreto asi como otras que suenan a mar picado.

Si uno intenta escuchar un texto, como si se tratara de una experiencia musical, puede asimismo oir la relevancia de sus silencios, sus significativos silencios. Su vacio. Silence has to became audible... Y hay que tener oido paciente para este tratamiento de una lectura. Que tristeza me producen esas almitas mediocres que ante un texto o un libro mencionan como virtud del mismo "se deja leer facilmente". Que aberracion para los sentidos ese "comprensionismo veloz". Que insulto para las palabras que se enhebren en esas paginas ser asi facilistamente calificadas como "lectura facil". Suena a puta de poca monta, regalada casi. Un libro que deja pasar sus paginas con facilidad grosera es como una mujer cuyas prendas intimas no ofrecen la delicia de una delicada resistencia. Leer con facilidad me suena a una zorra rapida que se monta por centavos. Logicamente, hay prostibulos de libros y consumidores de esa cultura prostibular (algunos best-seller por ejemplo, sin entrar en gran profundidad en el asunto, pertenecerian indiscutidamente a esa categoria) en donde la "lectura rapida y a buen precio" forma parte del aligeramiento tensional que dejara finalmente como magro resultado el paso por entre sus paginas. Al igual que cualquier puta que garantiza -de minima- una segura y facil descarga de la tension espermatica y raramente no mucho mas que eso, el libro prostibular en su ligereza e hiperfacilidad relaja y no va mucho mas alla de un ejercicio para desentumecer cerebros estrechos, tal como la puta lo hace con testiculos tensos. Por mi parte, prefiero los libros en los que detenerme. Los que me obligan a hacer posta, a montar guardia en sus margenes, los que me desafian a cruzar sus renglones escarpados, los que me invitan a quedarme en ellos como guarida, como centinela, como sommier de sus destilaciones. Me gustan los libros que llamar al arte de cierta demora comprensiva, que obligan a una politica del slow down de la lectura.

Moralidad intelectual inmoralista la de Nietzsche al introducir una fuzzy logic entre musica, filosofia y escritura. Indisciplina de bordes esteticos y desdibujamiento de territorios de saber. Y encima hacerlo apelando a la pasionalidad del pensar!!!! Tal vez por esa razon entre otras, el gustaba mas de los autores de opera italianos que de los grandes de su region. Es que si uno escucha un aria cantada por Pavarotti no puede menos que sentir que en su espiritu latino "le calza como un guante" la opera de sus coterraneos, el amor alli narrado, el dolor transmitido, cada instrumento musical, cada nota, cada pentagrama.

Uno no escucha alli solo musica y palabras,
escucha sangre
y latidos.
Un ser viviendo su plenipotencia (incluso aunque esta le resulte desconocida como tal, aun...).

Los italianos se apropiaron de la musica por incorporarle a esta el elemento de la pasion. En la musica, como en la pasion, hallamos refugio, narcotico, pocion para tolerar las inclemencias vitales. Y en ella tambien hallamos nuevos sentidos ante la irrefutable immediatez de una vida que -pase lo que pase- se niega a dejar de afirmarse a si misma. Por eso sin musica la vida seria un error.

Pienso en esto de la musica como majestad de la vida frente a todo lo que se le oponga o la debilite. Musica ante el dolor. Musica ante la enfermedad. Musica ante lo incierto y su angustia concomitante. Musica ante la tristeza. Incluso musica ante la locura y la muerte.



¡Disípate, oh noche! ¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!


Me imagino al Maese Luciano cantando una de esas arias que me hacen llorar. Si, ultimamente evoco el llanto muy seguido porque lloro de nada, que se le va a hacer, despues de todo escribo este blog con mi entera vida y pensamiento, asi que si, lloro, un poco facilmente lloro en estos dias. Siempre me he cagado en los asuntos de lo purely intellectual, digo, eso de pensar sin cuerpo, sin vida propia nadando entre las teclas, una perspectiva de la escritura tan quirurgica sigue estando tan lejos de mi como lo ha estado siempre. Hecha la aclaracion, me imagino a Pavarotti , asi, magnanimo y sonriente como era el gordo, y escucho Nessun Dorma, y me muero de amor por la vida, asi de tercamente desafiante y tragica como es.


¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitacion
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!


Esto se ve y escucha descomunalmente en este video tan poderoso como emotivo (suerte que Internet no se gasta ni raya como los viejos discos de pasta en los que acostumbre a escuchar musica clasica gracias a que mi padre, cada tarde al regresar de la fabrica en que trabajaba, ponia con disciplinada constancia alguno de sus discos de la coleccion "Lo mejor de la musica clasica", todavia me acuerdo y me emociono de nuevo). Si, estoy hoy como gobernada por las sales y las emociones and feel myself dissolve into the music, slowly...


¡Pero mi misterio está encerrado en mí!
¡Mi nombre nadie lo sabrá!. No, no
Sobre tu boca lo diré
(Sólo cuando la luz brille)
Sólo cuando la luz brille
(¡solo sobre tu boca lo dire!)



Nessun dorma - Il principe ignoto (Nadie duerma - El principe desconocido), aria final de la opera de Puccini "Turandot", es sencillamente suprema. Tambien hay una version historica en el "Concierto de los Tres Tenores". En mi alma, esto pertenece unicamente a la liga de Pavarotti, solo el podia cantarla ASI, liga a la que no pertenece nadie mas que el, EL, el super-hombre de la opera. Encima sera esta misma la que cante en Turin en 2006, en donde creo hizo su ultima aparicion publica antes de que la muerte nos robara su voz extrahumana de este planeta. Roza lo mítico.

Aca pego la letra, porque sin entender italiano y solo de oirlo a maestro cantarla es inmensa... pero para los que no pueden desprenderse de la necesidad del logo y sus imperativos de comprension, bueno, la pego en su natural idioma italiano, en ingles, y en castellano.









Nessun dorma - Il principe ignoto

Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o, Principessa,
nella tua fredda stanza,
guardi le stelle
che fremono d'amore
e di speranza.
Ma il mio mistero e chiuso in me,
il nome mio nessun sapra!
No, no, sulla tua bocca lo diro
quando la luce splendera!
Ed il mio bacio sciogliera il silenzio
che ti fa mia!
(Il nome suo nessun sapra!...
e noi dovrem, ahime, morir!)
Dilegua, o notte!
Tramontate, stelle!
Tramontate, stelle!
All'alba vincero!
vincero, vincero!


ENGLISH
None must sleep! None must sleep!
And you, too, Princess,
in your cold room,
gaze at the stars
which tremble with love
and hope!
But my mystery is locked within me,
no-one shall know my name!
No, no, I shall say it as my mouth
meets yours when the dawn is breaking!
And my kiss will break the silence
which makes you mine!
(No-one shall know his name,
and we, alas, shall die!)
Vanish, o night!
Fade, stars!
At dawn I shall win

CASTELLANO
¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitacion
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!
¡Pero mi misterio está encerrado en mí,
¡Mi nombre nadie lo sabrá!. No, no
Sobre tu boca lo diré
(Sólo cuando la luz brille)
Sólo cuando la luz brille
(¡solo sobre tu boca lo dire!)
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía.!
Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!
¡Disípate, oh noche! ¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!




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lunes, 25 de agosto de 2008

No hero in her sky



No hero in her sky






La pelicula (Closer), una excusa para pensar sobre amores multiples e identidades nomades.
La letra de la cancion me parecio el escondite de un breve poema sobre un gran amor.
Damien Rice y su "The Blower's daughter"

La musica.
La musica me hizo llorar.











(Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to leave it all behind?)

We'll both forget the breeze

most of the time.


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(Dije que te detestaba?
Dije que queria dejar todo atras?)

Nos olvidaremos de la brisa
la mayoria del tiempo.





PD.: No hero in her sky.
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Be here and now


Be here and now




La energia puede compararse a la curva de un arco;
la decision a accionar el disparador.


Keep your friends close, and your enemies closer.



Sun Tzu - "El arte de la guerra"




Cosa dificil encontrar serenidad cuando la boca del lobo muestra sus filos demasiado cerca.

Buscar la serenidad, o seguir la ruta del miedo protectivo?

A veces protegerse es entregarse, parcialmente, rendirse, dar un paso al costado. La trampa es que la proteccion ante lo que amenaza -cuando se opta por la salida del distanciamiento- es dejar que el otro siga en su estado de desmesura destructiva. Retirarse , incluso temporalmente- es fortalecer al enemigo. Se puede decir que con ello se ha de ganar nuestra autoproteccion, lo cual es cierto, aunque relativo. Tambien estamos ganando una guerra inconcluida que, justamente por inconclusa otorga momentaneamente la victoria al otro, aun en la inconclusion del resultado final pendiente. Detenerse en una pelea, en terminos de "dar tiempo" puede ser un signo seguro de ventaja para el adversario pues: a) dar ese tiempo al adversario le sirve a este para rearmarse; b) dar ese tiempo al otro implica otorgar la posibilidad de que este pueda analizar una jugada mejor que lo favorezca respecto de nuestra posicion. Combatir es un asunto logico, es asunto racionalizante, sin dudas. Pero se trata de cuerpos, de cuerpos en combate, y los cuerpos se agotan combatiendo. Se pierden reservas. Quedan heridas. Se sufre. Existe dolor fisico en todo tipo de combate.

Preservarse. O dar pelea con los costos que cueste todo lo costoso de ese "perseverar en el campo de batalla"?

Pero hoy me siento un bicho bolita cerca del depredador. Claro, un bicho bolita hoy fatigado... aunque cultivando y poniendo a resguardo dentro de su esferico encierro su propia superabundancia de fuerzas.

Preservarse o perseverar?

Pienso en el "Maestro Sol", Sun Tzu.
Pienso en aquello de ganar sin combatir. Me cuesta. No soy china. No vivi en el siglo I. No me contrato Wan Fu.
Si entiendo que es imbecil defenderse, pues la posibilidad de obtener victorias radica en el habilidad del ataque.

Atacar sin defenderse o defenderse sin ataque?
Atacar como defensa?

Asi y todo, hoy es un dia de cansancio. Creo que en mi trinchera actual necesito parar de forjar armas, y solo eso, parar por unas horas, suspender el pensar. Poner la fragua a funcionar, pero en frio. No quiero mas tacticas, no mas por hoy. No soporto mas estrategias. No quiero seguir demostrando que la mala fe y el resentimiento, la capacidad de generar mal, el goce en el daño proviene de la enfermedad del otro. No quiero probar inocencias. No puedo. No puedo. Por unas horas. Necesito dormir mi impotencia transitoria en una trinchera reconfortante... cual? Cual trinchera?

Dejarme caer de cansancio o sacar fuerzas de la galera de la resistencia?

Todo se resume en una palabra: fatiga.
Sigo yendo de un lado a otro con Kundera en mi cartera, en mi bolso, en la axila, en la bañera, en la mesita de luz, en las tripas. En "Inmortality" acierta con esta desnucante metafora:


Fatigue: a silent bridge leading from the shore of life to the shore of death.



Mientras me dejo alcanzar por los dilemas, como si se tratara de una jauria de preguntas circulares mordiendome mis talones de Aquiles, salgo al balcon. Salgo con mi puente fatigado siendo cruzado cansadamente por mi, una "mi" fatigada que lo camina con las armas de la defensa a cuestas. Las armas por un rato apagadas. Deslucidas. Desafiladas. Pierdo liviandad con tanta panoplia encima, gano pesada pesadez de pesadilla. Miro Bangkok desnudando su cara de noche. Y me acodo en el balcon e imagino todo mi pesado equipaje de guerra cayendo en caida libre y esa sola imagen de des-hacerme abismando mis armas imaginarias me reconforta. Vuelvo a lo mejor. A lo unico. Vuelvo a here and now (many thanks to Yothin Wichetwichai, many thanks... por la buena onda de recordarmelo con cara thai y pacificamente, este mediodia). Here and now. Y mi jazminero -autoregalado para mi cumpleaños Nro. 42 hace unas semanas- ahi yace, todo el sin palabras, con unas bonitas flores blancas que me rozan con perfume, vago, memoriosos, claro, nitido. Me voy por un rato respirando de cerca una flor, de muy cerca. Me la respiraria hasta que la nariz, mi cara, mi esqueleto, mi entero Ser se me haga uno con ella, toda respirada la poderosa flor hasta invertir los terminos. Y entonces sueño despierta -los sueños que mas me placen- que llegaria un segundo glorioso, un instante eterno y ficcionalmente maravilloso en el que el jazmin me respire toda a mi, toda entera yo respirada hasta el limite por el jazmin. Entrar en una banda de Moebius con mi precioso jazminero de mi balcon de Bangkok. Me siento poderosamente mas liviana ahora. Inconcebiblemente.

Here and now.
Live here. Live now.

Respiro. Es tan bueno respirar hondo. Tan.
Asi de simple.
Y esta gente de estos pagos lo sabe.
Sencillo, efectivo. Parar y respirar. Y si es de un jazminero... cuanto mejor!

Now, I'm more worried about today as I am helpless about yesterday. Here I'm uncertain about tomorrow, so uncertain. Now, I can think (I can see, see, see, feel...) that yesterday was something which I cannot change. Here, I can see (I can think, think, think, feel...) that tomorrow is something which I cannot predict. Aqui y ahora tengo mis jazmines en mi. Fearless. Fearless.




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sábado, 23 de agosto de 2008

Mobbing, o acerca de nunca abandonar los guantes



Mobbing
O acerca de nunca abandonar los guantes



Yo nunca insulto,

caballero,
diagnostico.


"Higiene del asesino"
Amelie Nothomb





Hay gente de mala madera. Bichos oscuros, desagradables, hundidos en la indigencia existencial y el resentimiento destructivo, envidioso, peligroso.
Mala gente.

A veces pienso en la salud mental de los antiguos, en la plenitud de su salud social comparada con lo enfermo de nuestras sociedades mas "civilizadas" (ja!), aun en medio de sus sangrientos combates, sus orgias, sus sacrificios de inocentes tripas expuestas sobre altares sagrados, su estado de guerra y esas microexcepciones a las que llamaron "periodos de paz". Pero en medio de esas batallas cuerpo a cuerpo, en medio de tanto espectaculo en que Dionisos combinado con Atenea daba por resultado un arte en que combatir era asunto de musculos, derroche e inteligencia y habilidad logica, algo muy sano tenian los antiguos: se cagaban a golpes reglada y no regladamente de ser necesario con el solo fin de resolver las cosas con dignidad y transparencia. Retos directos. Como el de Aquiles a los gritos exigiendo a Hector que salga de detras de mis altos muros de Troya y pelee, como lo hacen los seres dignos de ser llamados "valientes". Nada de mediadores, counselors, psicologos, expertos en solucion de controversias, abogados o recursos de amparo ni ninguna de esas pajas. Habia litigio entre dos, y a nadie se le hubiera ocurrido que sea una opcion menos valida que otras mas "refinadas" retar al oponente-adversario-agraviador a poner el cuerpo en estado real de pelea. Boxearse, digamos, para decirlo mas claramente.

Solo dos veces en mi vida me agarre a tropadas con alguien. Fue en la via publica. Si si si, lo se, muy poco presentable para el curriculum de una mujercita (tendria unos 20 de edad para la epoca de esas peleas). No quiero justificarme, no me importa hacerlo y menos a estas otras edades en las que duplico a aquellas, pero de pequeña mi heroina radical era Wonder Woman, si, con Linda Carter, sus super tetas, su short azul con estrellitas y su lazo. Me habia fabricado yo misma todo el equipo, hasta el cinturon dorado, y me tiraba desde la ventana del dormitorio de mi abuela Isabel al jardin delantero de la casa para aplicar justicia imaginaria a bandidos y desgraciados canallas fantaseados, y a las piñas y patadas atrapar al delincuente con mi super lazo. Anyway, me agarre dos veces a las piñas en la calle. Vida real, ya no era el jardin de mis abuelos. En ambas ocasiones me pelee por razones directas o indirectas que me llevaban a defenderme en medio de situaciones que involucraban a alguno de mis hermanos varones, menores que yo. Lastimar a alguno de mis hermanos mas chicos era como si me doliera a mi en mis visceras de animal felino hembra fraternal incondicional. Jamas me arrepentia. Y no era por soberbia, porque realmente ninguna de las dos veces "venci ni fui vencida", sino que hubo sencillamente pelea callejera, simple, o sea, una (en ese caso yo) contra otra persona. Y no me arrepentia porque el arrepentirse implica una conciencia nitida de hacer algo malo. Y yo no llegaba ni a estar conciente -porque recuerdo perfectamente que seguia un impulso natural y sanguineo a no-poder-resolver-mas-que-de-ese-modo-la-cosa- ni sentia de ninguna manera que habia hecho algo malo, digo, yo me sentia frescamente extramoral en esas ocasiones. La ultima vez perdi la manga de mi camisa arrancada por un secuas repentino que reaseguro la supremacia de mi oponente. Si, pelear no es asunto estricto de ganar o perder, de estropearse la ropa, de lastimarse los nudillos, o bajar un par de dientes con un golpe bien dado. Pelear es el supremo derecho a dar pelea. Por eso el resultado es relativo, pues lo que se siente es que el "asunto" que nos ha llevado a esa inusual experiencia de confrontacion fisica era un asunto que ameritaba ser ubicado en el cuerpo, sacarlo de la sofisticacion de los signos y la lucha simbolica, y hacer reaparecer en la verdad y pureza de un cuerpo enojado el mensaje sin rodeos de que uno esta totalmente dispuesto a protegerse defendiendose en la lucha. La palabra, mal que nos duela a los que nos maravillamos con su poderio, tiene limites, se agota, es ocasionalmente completamente inefizaz y hasta contraproducente. No siempre defenderse es calzarse los guantes, claro esta. Pero a veces no vendria mal perder la correcion politica y aplicar un buen cross en la mandibula de un hijo de puta que bien se merece que le hagamos saber que estamos pasados de paciencia, hartos de buenos modos, tapados de fojas y documentacion, y repodridos de actuar de acuerdo al polite behavior. El animal desenjaulado a veces es mas sano y claro para reubicar los limites que la political correctness, contra la que cada vez mas me voy declarando en estado de sublevacion.

Sino siempre queda el consuelo de que alguna vez se restituya una forma actualizada de aplicar el ostracismo, pues hay gente que francamente mereceria ser "ostraciada" de empresas, ministerios, academias, escuelas, sindicatos, prisiones, hospitales, etc. dado que han demostrado ser capaces de destruir vidas personales solo por jugar los juegos del abuso de poder, del bulling, de mobbear a tal punto de joder el proyecto profesional o vital de alguien. Si, cuanto quisiera que existiera la posibilidad de juzgar pro-ostracismo a los que joden vidas ajenas a traves de los variados modos del mobbing. Como dice Josep Albaiges en "Alcibiades, el primer griego":

"Una preocupación constante en toda la historia de Atenas era el temor de que las personas con excesiva popularidad por su actuación política, militar o por su riqueza pudieran abusar de ella convirtiéndose en dictadores. Para evitarlo, Clístenes creó una institución peculiar, el ostracismo (*del griego ‘ostrakos’, ‘cerámica’). Se celebraba anualmente, si la Ecclesia lo decidía, una votación en la que en trozos de cerámica se escribía el nombre de una persona considerada peligrosa, y el "elegido” era desterrado de Atenas por diez años, sin juicio ni mayores formalidades."


Un Clistenes quisiera se me aparezca, con su ostracon disponible y el derecho a que escriba!!!!!!
Con que gusto le daria tres o cuatro candidatos/as para repujar sus nombres en la ceramica !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Con que ganas "diagnosticaria" a esos/as canallas que deberian retirarse de su juego sadico!!!!!

Pero no hay Clistenes. No hay. No hay (...mierda!)
Ni terracota en la que escribir, ni Agora de Atenas en la que reclamar parrhesiasticamente verdades abiertas como alas.
No hay.

Pero aun, aun, todavia... todavia me queda la majestad del honor, un honor animal, un honor libero y liberador: me queda la posibilidad de poner una linda piña. Volver a la Wonder Woman que tanto inspiro mis aventuras imaginarias de la infancia, mi identidad justiciera, mi sentido del cuerpo como arma total.

Y a veces un buen golpe de pu
ños en la cara del cretino correcto reacomoda -ademas de un par de piezas dentales- un cierto orden que escapa a las jerarquias de la disciplina laboral/escolar/institucional/organizacional. Restituye el orden vital, que nada tiene que ver con jefes, supervisoras, profesoras irritables, o coleguitas escolares dispuestos a descerebarnos con sus tendencias abusivas. Un puño cerrado, embocado en el cuerpopersonamascara correcta restituye eso de que a veces olvidamos: que para vivir de pie y con la frente en alto, es necesario literalmente y sin metaforas dulcificadoras eso de "fight for life".


Y hacer un poco de ejercicio de justicia contra los delincuentes (esos que,no nos meten la mano en la billetera, ni nos roban el auto, ni adulteran documentos, sino que roban pedazos de vidas profesionales, laborales o estudiantiles) es dar batalla por una vida que recupera sus libertades en cada acto liberador que consuma.

Hacer moobing es un delito.
Y quien lo cometa, un decidido delincuente hijo de puta.
Y yo, yo aun alimento a mi propia latin version de Mujer Maravilla en mi profundo oceanario interior de amados seres anfibios (mital fantasia, mitad "moi") que no abandonare jamas.




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sábado, 16 de agosto de 2008

The cycle of life




The cycle of life



Otro modo de pensar el eterno retorno, con un poco de humor para los que vamos camino a pertenecer a los "Senior Years"-a esta altura, en decada y media maso ...- aunque mas me gustaria irme viendo incluida divertida y eroticamente en la subcategoria de los "Sexy Senior Citizens".

Life is graded on a curve.

At age 4, success is not peeing in your pants.
At age 12, success is having friends.
At age 16, success is having a driver's license.
At age 20, success is having sex.
At age 35, success is having money.
At age 50, success is having money.
At age 60, success is having sex.
At age 70, success is having a driver's license.
At age 75, success is having friends.
At age 80, success is not peeing in your pants.


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lunes, 7 de julio de 2008

Amotinada


Amotinada



(… gracias
por regalarme la expresión a tiempo
y pintarme a través de ella
y tanto más…)



Empiezo a creer firmemente en que tengo una inclinación, una desmesurada atracción por el autoconfinamiento placentero. Mi madre cuenta que cuando era chica y me llevaba a algún cumpleaños, lo primero que yo hacía me buscaba una sillita y me quedaba sentadita, ahí, mirando. Yo lo recuerdo también así -en uno de esos escasos spots de mi niñez en los que lo que yo sentía y el relato de mi madre increíblemente coinciden- y también recuerdo la calma que sentía así, en ese estado de niña no-participante. Miraba la fiestita de cumpleaños a la que me habían llevado con tan pocas ganas mías, y realmente todo me parecía un poco demasiado tonto, un poco demasiado barrocamente sobrecargado de artificio: por empezar, mi presencia allí ya era obra y gracia de una cierta artificialidad (yo no quería ir a “esas” fiestas pues no me parecían tales. Sí me gustaban un poco más las de mis amiguitas más cercanas, pero a las fiestas de cumplido, a esas degradantes fiestas de gente de la periferia, o “por razones sociales”… no. Había que arrastrarme para que fuera, y luego era lógico que el resultado fuera mi sereno aislamiento, protectivo, resguardante. Los típicos juegos de los chicos me resultaban estúpidos; los sonidos de discos en el Winco que sobrevolaban como un artificio más en el clima de esas fiestas me resultaban lamentables; los vestiditos que había que ponerse para la ocasión eran una pequeña incomodidad menor si lo comparaba con lo que me ofrecía a la mirada el detalle de las caras de las viejas que merodeaban por la casa de la/el agasajado con cara de vigilancia censora, sus olores a naftalina, sus peinados altos con pegajoso spray; y ni hablar de eso de “desear que sea feliz en su cumpleaños” un semidesconocido niñito primo de un primo de un primo, o de alguna de ninguneables o inaguantables mocosas engreídas que colaboraron sin saberlo ellas a despertarme el temprano desprecio por la imbecilidad femenina tradicional. Mi estado de niña aislada distaba mucho de niña pasiva. Me sentía más que activa en lo que gatillaba con la mirada, en lo que focalizaba calladamente, en los pasadizos humanos que me revelaban esas muecas sociales. Me sentía como hundida en una pequeña e íntima felicidad intransmisible, invadida por deducciones que provenían de estar en contacto flotante con lo que allí sucedía y sin embargo sentirme tan íntimamamente involucrada conmigo misma. Sentía que mis ojos microscopeaban esa escenografía, casi siempre no en busca de nada en particular, ni con ánimo explícito de desmenuzar las vidinhas de los allí presentes, sólo miraba, atentamente. Contemplativamente. Y supongo que en ese estado de buceo social infantil y exploración pensativa, me resultó relativamente "natural" ver más nítidamente los hilos de las marionetas que la obra misma, la que por otra parte siempre se repetía un poco más, un poco menos en cada fiesta, con otros actores, otros directores, otras guionaciones fractales. El punto era -en mi cabeza de niña- “Esto, NO es una fiesta”. Era el “como sí” de la fiesta lo que alentaba en buena medida mi apartamiento. La cáscara a la que le faltaba el fruto real. El recipiente de plástico que no habría merecido nunca cobijar el néctar de Dioniso.

Ya más crecidita recuerdo bien lo que sí era una “Fiesta”, lo que me sugería intensificación de los sentidos. Cuerpos ignorando anudamientos.

Celebración del instante.

Mínimo de marco, máximo de obra. Empequeñecimiento transitorio del poder contracturador del ordenamiento apolíneo. Música de adentro que encuentra música afuera y por lo tanto denuncia que no hay afueras y adentros cuando el juego es armonizar el movimiento libre y los pentagramas audibles.
Signos que se fugan para abrir espacio a nuevas circulaciones no previstas.
Cruce con la irracionalidad.
Intersección con el olvido embriagante.
Intoxicación permisiva.
Locura semicontrolada.
Variados derrumbes del Yo, dichosos, gozosos yoes implosionados.
Pieles cuyos sudores escribían la fecunda brevedad de la dicha.

Era todo eso y más "la fiesta".


Y que podemos vivir de fiesta también lo entendí más crecidita. Fue un saber sin dolor, un saber casi enteramente racional. No estaría mal andar de fiesta de continuo, pero el cuerpo no lo resistiría, para comenzar. Y luego, están los llamamientos a la cordura, la organización diaria, las obligaciones, los aburrimientos conductuales a cumplimentar para otorgar soportes vinculares a la supervivencia social. Una mierda. Sí. Pera así es la cosa. Pero no es menos mierda ese cántico mentiroso de que la vida debería ser una fiesta constante, puesto que esa máxima -además de oler a ordinary false picture- es credo usual de romaticos idealistas o de optimistoides de poca monta. Por me agrada que, al menos tal como yo la concebía, la fiesta fuera la excepción. La fiesta en serio es excepción porque es encuentro que consume en su devenir y no podemos andar así como así entregados y gozosamente consumidos por la voracidad de lo sensible. Por eso mismo, por lo intenso, es que la fiesta no es un estado sino un tránsito que hay que saber no comenzar sino demorar, y luego, abandonar a tiempo.

Luego están las fiestas de utilería, esas que todos conocemos. Son las que se parecen a las fiestitas de mi infancia pero llevadas a escala adulta, y de esas está saturada la comedia humana. Y con largas filas de giles clamando por entrar, incluso pagando altos precios.


En este contexto, autoamotinarse es una opción para el "enmedio", entre la espera de la fiesta de los sentidos y la anodinicidad diaria.

Y me amotino.

Amotinada experimento una reserva en la que reciclo energías para no sé bien qué a veces, otras creo saberlo, otras tengo certeza imbecilizante de un norte que veo seguro y días despues (horas despues, rato despues) se me disuelve como norte, como certeza, como seguridad… azucar níveo disuelto y extraviando en la borra de un café negro. Sólo me queda la sensación de la imbecilidad post-certeza perdida.

Me amotino, autosublevada contra la medianía con la que debo librar batallas que no me inspiran.

Me amotino, contra leyes inauditas, ajenas a mí casi por completo. Leyes que parecen más un paredón de fusilamiento de la grandeza que un refugio protectivo para quienes decidan bracear tras alguna aspiración superior.

Amotinada contra la regla de dar lo mínimo y mezquinamente avariciar lo máximo. Me amotino contra los usureros de ideas (que encima las prestan siendo ya ideas malgastadas), contra los prestamistas de sueños que no hacen más que incumplir plazos y subir intereses, contra los políticos tan lacrososdeslealesinmundosmanipuladorespequeñosfalsetesaparentadores.

Me sublevo contra la resistencia que los espíritus esclavos ponen contra todo lo que sea generosidad: de los sentidos, del pensar, de lo voluptuoso, de lo amatorio, de lo amable, de lo bello, de lo alto, de lo abierto, de lo poderoso.

Amotinada, resisto a los medioambientalistas, esos nuevos profetas de la nueva religión ecológica. A veces hasta me pregunto qué sucederá cuando las nuevas generaciones hagan su revuelta contra los nuevos credos… vendrán acaso generaciones vestidas con aspecto guerrillero y declarando el estado de crisis de lo politicamente correcto, prendiendo el aire acondicionado para emitir a la atmósfera toxicidades que haran ganar a los nuevos Al Gore nuevos noveles, dejarán abierta la canilla de la cocina olvidándome -sin culpa ni deuda anímica alguna ni sensación de pecado- de la falta de agua potable para el próximo siglo, usarán tal vez bolsas de plástico no reciclable y tirarán las baterías a la basura despreocupadamente, todo esto mientras comen cereales transgénicos con una sonrisa en la cara y consumen una dieta diaria descuidada en saturaciones y decididamente procolesterol? Amotinarse contra la correción cívica y las neocreencias que ya están circulando en el mercado de imbecilización acrítica humana (mercado siempre en estado de renovación, por otra parte) resultará un problema complejo en poco tiempo más. Ser un crítico de las ideas aceptadas será mucho más que volverse un troublemaker, será casi atentar contra sí mismo.

Mientras, sólo me sublevo al modo más simple y por mí más conocido.
Paredes de palabras calladas.

Silencios casi poéticos, pues no temen a la nada. En ella siempre vibra lo aún increado.

Nada ni nadie.

Sólo horas que esperan, ciegamente plenas, brazos de Eros.



(Y Hugo Mujica, “Al principio”):


En la casa de la memoria no hay ventanas,
hay espejos.

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lunes, 30 de junio de 2008

Amor es nada



Amor es nada


Hay que estar en el desierto,
porque aquel al que hay que amar está ausente.
Simone Weil


La tarde cae. Literalmente debería decir que se ha deslizado hacia mí dejandome en un puntoespacio casi indescriptible de delgadez gris y última luz de sol oriental, algo que sólo acaece visualmente en tiempos de lluvias monzónicas. En esa clara penumbra anunciante de otra luz, la del anochecer, me cruzo con el espectro victoriano de Elizabeth Barret Browning.

La mina ahí, toda tan british, pero metiendo sus narices entre Shakespeare, Teócrito, Paine, o entre las polleras rebeldes de Madame de Stael, las máscaras de George Sand, Dante y su inferno, Píndaro y la obra homérica. ¿Qué me atrajo de su biografía? Su mosaico. Primeramente, me gusta el clima de su biografía: ese airecillo aristocrático en todo lo que tocó en su existencia. Me atrajo que sea prácticamente una verdadera self-taught. Me atrae curiosear en lo que pudo producir alguien cuyo cuerpo debió luchar con la enfermedad tempranamente, hecho que no solo la marcara desde sus primeros años de vida, sino que la volvió casi una eterna convaleciente. Su desobediencia paterna (lo que le costó ser desheredada, en tiempos en que para una mujer eso era casi sinónimo de morir como una rata). Su sano modo de trocar la grisura londinense por la florescencia vitalista de la Toscana italiana. Su simpatía explícita por los incipientes movimientos que reclamaban libertades de derechos. Que Emily Dickinson y Virginia Woolf la mencionen y hayan sido vivamente afectadas por sus escritos. Me interesa una vida como la de Elizabeth BB que se autoeduca, produce, enferma, se recupera, sana, ama, cae, trayecta por los efectos del opio, opina con fuerza, denuncia mentiras sociales, desobedece, huye de la regla, se distingue. Desde ya que su perfil mistico o los tonos de crédula criatura entregada a las ideas religiosas de su tiempo no me cierran por ninguna parte. Pero puedo ezquizofrenizar su obra lo suficiente como para degustar su estética ascedente y apartar al mismo tiempo las intersecciones con lo cristiano que termina debilitando muchas zonas de su obra.

Me quedo detenida en con en el conocido Sonnet XLIII “How do a love thee”. Famoso soneto de la esta inglesita primogénita hija de esclavistas jamaiquinos, un soneto que hasta fue recitado en la pelidramón “Love Story” en el momento de los wedding vows. De ese soneto que pertenece a su libro “Sonnets from the Portuguese”, unos tramos para dialogarlos con Barret Browning:
How do I love thee? Let me count the ways.

Pregunto:
son enumerables,
contables
siquiera, “enunciables”
o definitivamente
hay uncountable

love ways?


Modos, formas, formatos, maneras, estilos, direcciones, entradas, salidas de amor. De todo ello, hay tantos ways como tantos amores seamos capaces de configurar en nuestras fuckingextremelyshortlifes.
Tantos modos de estancia en lo amoroso como seres, cuerpos, lazos, e inquietudes amatorias seamos capaces de habitar, de dejar que nos habiten, de abandonar, de memorizar, de olvidar, de germinar en ellas, de multiplicar, de amplificar, y también de reducir a nada. Multiple ways.
Amores hay sin conteo posible, sin forma asible, con poco o nada de posibilidad enunciativa. Sigue la frágil potencia de Elizabeth:

I love thee freely

Amor desengrillado hay sólo en lo múltiple. Lo demás es convención.
No hay amor más que en la serena y devastadora autoafirmación de que el amor no existe. Amor es nada. Una construcción discursiva cuyo soporte en los cuerposalmas está basado en la fisiología de las emociones, la lógica de la sexualidad animal, y las necesidades más o menos cambiantes que ha tenido “eso” a lo que el pelado Foucault -no sé si cuando ya era pelado o no, pero poco importa la pilosidad del filósofo en este caso- denominó Biopoder.

Amor es nada, porque no hay concepto último de amor, nunca lo hubo ni lo habrá. Hay sí, sexualidad, apego, ternura (que no es mucho más que sexualidad desviada e inhibidad en sus fines), hay erotismo y seducción -nuestras “superiores” (¿?) formas de cortejo- y hay perduración de los afectos, y también existen los lazos y tramas que nos hacen subsistir y humanizarnos abandonando lentamente el corazón animalísimo que nos seguirá galopando en las estepas de nuestra indómita natura. El animalito mamífero bípedo quedará empequeñecido por ahí, medio perdido a la fuerza en las oscuridades prescriptivas que reza la moral, y medio atrapado siempre entre las camisas de fuerza que nos facilita el nutrido placard de las buenas costumbres.

Encima, ¿a quién amamos?
¿Quién ama?
El quién es, qué cosa es?? Una ilusión cartesiana?? Una mentira metafísica?? Un yo ficticio que imagino como fusión identitaria de todos mis yoes performateados?? Un inconciente impenetrable?? Un cerebro maquinalmente tramado de neuroimpulsos y marejadas bioquímicas??. ¿Quién es el “quién” de quien ama o el “quién” amado? Una entidad… vacía. Una nada sin sustancia última que lo sostenga.

Querida Liz, lo freely, tiene un costo de la putamadrequeloparió. Es más, casi podría decirte que, el que se atreve a llevar la dimesión freely lo más lejos posible, empieza a irse ya de lo perimetrado como “amor”, empieza a perder equilibrio en un borde donde amar empieza a tocarse peligrosamente con un aspecto decididamente nihilista destructivo de la relación con el otro y consigo mismo.

I love thee to the level of every day's
most quiet need, by sun and candle-light.




Pequeñeces amables.
Lo amablemente pequeño.
Lo amado cotidiano en las más necesitadas e insulsas e intrascendentes domesticidades.
Lo anodino amado.
(de repente me acuerdo de la sensación cuando, luego de 8 meses de vivir en Bangkok, llegó "nuestra casa", o sea, los objetos-casa, juro que el cuadrángulo de lo real de Lacan y ese vértice que decía "sus objetos" refiriéndose a la estructura del sujeto sujetado se me hizo tal cual, real).


I love thee with the passion put to use
in my old griefs, and with my childhood's faith.



Porque amamos cosas, también, no sólo seres. O que amamos a las cosas casi como si se tratara de seres. O a seres como cosas, los cristalizamos como decía Stendhal. Es que haciendo de “alguien”, “algo”, por obra y (des-)gracia de la intermediación del amor, lo fragilizamos, los hacemos quebradizo como el cristal. O tal vez sea que amando a cosas las transformamos un poco en “cosaseres”. Y hacemos lazo. Lazo con mis libros mamaracheados, con mis lápices negros, con mi caja de fotos inolvidables, con mi música, con mi escultura de entrelazados elefantes de madera hago yo mis lazos. Hago lazo con ahora con lo mal llamado “inanimado”, como la última luz de este sol tailandés, como antes lo hice con las calles sembradas de hojas secas otoñales en la esquina estúpidamente sinsentido de Peña y Austria, y antes de antes lo hice con las baldozas del patio de parras cargado de minúsculos racimos verdes pendiendo del aire de la casa de mis abuelos, como hice lazo con mi infancia soleada, o con la sonrisa de mi padre mientras regaba las plantas y me hacía lazo el olor de la tierra mojada en verano, como con la plaza del barrio en la que aprendí a andar en bici hasta más no darme las piernas, como antes de antes de antes hice lazo con la humeante con queso rallado largo que mi abuela charrúa Inés me cocinaba en el campo, o con el jardín de calabazas de mi abuelo de facón en la cintura, con las guitarras criollas sonando en las noches de música como rústicas canciones de cuna, como antes de antes de antes de antes habré hecho lazo con la placenta refugiante en el vientre de mi madre, no con su cordón, sí con su alimentaria plac-e-ntera.
Bajo cuántas formas amamos cuánto.

I love thee with a love I seemed to lose
with my lost saints. I love thee with the breath,
smiles, tears, of all my life.


Amar sin santidad alguna, o con ese amor que ama impura y diversificadamente desde todos los fluidos, desde todas los tipos de exhalaciones que tengamos, desde los gestos más diversos, y en esa abierta fluidez, lo amable es siempre abierto y fluido.
Amor es nada. Porque amor puede ser todo lo que cada uno signe como amable. No hay un qué sobre el amor, menos lo habrá para un cómo, y menos aún para el quién. Resta el cuándo. De eso sólo podemos intentar conjugaciones en pasado o presente, no sabemos demasiado acerca del misterio de lo que sigue. Sé lo que he amado, sé que amo, nada sé acerca de lo que amaré. Amor es nada, porque potencialmente en todo lo que uno se tope puede emerger una nueva encrucijada amorosa, y entonces amar, como ejercicio efectivo, puede estar escondido en todo y en cualquier parte. Y nada y todo son dos cercanías que evidencian una unidad en contradicción irresuelta. Amando sentimos que tenemos todo. Un momento más adelante, y amando sentimos que tenemos… nada. El amor es un juego entre ese all my life, and nothing.

Amor es nada. Porque también ahí cerquita está lo que se odia en lo amado. Y no sé que hay más nadificante que pueda superar a la voluntad de aniquilación simbólica que tiene el odio. El amor, siendo un juego de fuerzas, edifica al otro. Claro que, hasta que esa misma fuerza quiere hacerse pura voluntad de destitución, anulación, desaparición, nadificación de ese otro que acaba de volverse odiado, odioso, odiable y toda la familia de palabras que concurran a esa intensidad supresiva contenida en la transitoria negatividad del odiar. ¿Resabio del esquema amo-esclavo en el amor? ¿Denuncia de las fuerzas thanaticas que danzan de la mano siempre con Eros? Lo cierto es que poco hay más nadificador que el odio, y quien ha amado sabe bien de cuánto odio displacentero alberga también la plácida belleza de lo bien amado.

Capaz tendría que poner al escriba a dormir dejándolo pensar en el revés del tapiz del amor, y hacer enojar a la Eli BB que no se enojaría, porque tal vez todo este post no sea más que el despliegue de un poema, y ella misma sabía aquello del “Poema que ha cambiado”. Y sí, cambio el viento. Y termino en la otra orilla, que no es más que la orilla opuesta en la misma bahía, preguntándo:

"How do I loathe thee? Let me count the ways…"


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Descalzarse para ser



Andar de paso, palpar el paso, ser de paso



…osadía y eros de desnudarse.
Pies descalzos, desnudez de viajero. Pies descalzos sobre la tierra
Desnuda, o la desnudez de la tierra:
su ser desierto.
Lugar donde falta lo posible, donde nada falta a nada.
(Lugar de paso para sus pasos.
Palpar el paso, no lo pasado.)


Hugo Mujica
“Poéticas del vacío”


Acá, digo, los&las thais, se descalzan. En oriente, la gente anda descalza. La gente trabaja descalza, uno va a comer afuera y en el restaurant es natural descalzarse. Una señora se sienta en un banco en el shopping a hablar por celular y se descalza. Todo puede suceder y sucede en el descalzamiento. Los pies se desnudan sin pudores por acá. Es signo de educación entrar a una casa sin los zapatos, incluso hay en la entrada de los departamentos o casa un mueble específico a los efectos de dejar allí los zapatos. No soy thai. Pero mi abuela andaba descalza en el campo, con los pies "sobre la tierra" literalmente. Bueno, era descendiente de indios charrúas, podría decirse que el acto de andar "en patas" era un recuerdo de cierta costumbre cultural a la que pertenecían sus antepasados. Yo siempre ando descalza, lo más que puedo, pero nunca pensé en un sentido para eso, solo que me siento cómoda, nada más, era sencillo y sin vueltas. Mis hijas se criaron sin escarpines para horror de mi suegra (ahí sí tenía razones que me las proveyó mi pediatra por entonces, un naturista cuya teoría decía que los recién nacidos no tiene aún maduro su aparato regulador de temperatura y sólo pueden percibir la temperatura ambiental a través de sus terminales nerviosas -pies, manitos, cabeza- por lo que esas zonas no había que taparlas sino dejarlas al aire libre incluso si hacía frío para que el bebe percibiera la temperatura del medio y envíe adecuadamente la señal al cerebro de cuantos grados eran necesarios para mantener una equilibrada temperatura corporal), por lo que los escarpines no existieron con ninguna de mis cuatro hijas. En aquellos años, con mi primera bebe en patitas en pleno invierno porteño, me cruzaba con algun grupete de militantes Hare Krishnas en alguna plaza y veía que las muchachas de esa religión cargaban a sus babies como yo y los tenían también con los pies desnuditos. Así que, cuando alguien me jodía en la via publica diciéndome “-ay, pero esta bebe tiene los pies congelados, por que no le pone una mediecita aunque sea” y me miraban con cara de madre desalmada, yo decía “Es por mi religión” y la gente automáticamente se callaba la boca (eso fue después de cansarme de dar explicaciones a cada pelotudo/a que en las calles me decía algo y yo aún tenía vocación para explicar teorías madurativas sobre aparatos neurológicos de neonatos) cuando me harté de explicar (o me harté de que aún explicando razones médico-madurativas la gente tosudamente insistiera con la mediecita) opté por decir que era un tema religioso. Daba risa como la gente se dejaba de fastidiarme ante “eso” de la religión. Era como una espece de reacción simulada de tolerancia pero que en realidad me temo que era miedo ante una misteriosa religión cuyos niños/as tuvieran que estar descalzos. Con éste ejemplo práctico, rápidamente comprobé que la mayoría de los seres humanos es más respetuoso de una estupidez con forma de creencia religiosa, que proclive a asimilar las enseñanzas de la medicina y la ciencia.

Anyway... andar descalzo…

Y me encuentro con esta hermosa construcción poética de Hugo Mujica, y me gusta. Y pienso -ahora mismo, escribo- claro está, con los pies descalzos.


Lo primer es partir, y no es partir

es descalzarse.

La desnudez, la que nos desnuda,

viene después: es el último después.

Lo primero es descalzarse

Después, y siempre: no mirar atrás:

atrás no es atrás: soy yo.

(Mi añoranza de mí

mi avaricia de ser.)

Hugo Mujica
“Poéticas del vacío”




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