From the french hippie movie “More” by Barbet Schroeder (1969)
Soundtrack was composed by Pink Floyd.
Some say that the song is about Roger
Waters having a nightmare, a very disturbing dream, and telling the events of
it.
The path you tread is narrow and the drop
is shear and very high
The ravens all are watching from a
vantage point near by
Apprehension creeping like a choo-train
up your spine
Will the tightrope reach the end; will
the final cuplet rhyme
And it's high time
Cymbaline
It's high time
Cymbaline
Please wake me Butterfly with broken
wings is falling by your side
The ravens all are closing in there's no
where you can hide
Your manager and agent are both busy on
the phone
Selling colored photographs to magazines
back home
And it's high time
Cymbaline
It's high time
Cymbaline
Please wake me
The lines converging where you stand they
must have moved the picture plane
The leaves are heavy around your feet you
hear the thunder of the train
Suddenly it strikes you that they're
moving into range
Doctor Strange is always changing size
And it's high time
Cymbaline
It's high time
Cymbaline
Please wake me
And it's high time
Cymbaline
It's high time
Cymbaline
Please wake me.
________________
Cymbaline
Pink Floyd - (de "More")
De la película hippie francesa “More”
dirigida por Barbet Schroeder (1969)
Banda de sonido compuesta por Pink Floyd.
Algunos dicen que la letra trata sobre
una pesadilla o un sueño muy perturbador
descripto así por Roger Waters.
El sendero que recorres es estrecho y la
caída es cortante y muy alta.
Los cuervos te acechan desde una cercana situación ventajosa
arrastrándose en la aprehensión como un
tren por tu columna.
La cuerda floja alcanzará el final; la
estrofa final rimará.
Y ya es hora
Cymbaline
es hora
Cymbaline
por favor, despiértame.
Una mariposa con las alas rotas está cayendo a tu lado.
Los cuervos se ciernen sobre ti y no hay
donde puedas esconderte.
Tu representante y agente están ambos ocupados con el teléfono
vendiendo fotografías a color en las revistas de la ciudad.
Y ya es hora de
Cymbaline
es hora de
Cymbaline
por favor, despiértame.
Las líneas convergen hacia donde estás
deben de haber movido el plano.
Las hojas pesan alrededor de tus pies
sientes el estruendo del tren
y de repente te sorprende que se coloquen
a tu alcance
En
tiempos juveniles me causaba una indescriptible sensación placentera
irme a la Costanera Norte, ese raro borde urbano del barroso Río de la
Plata, y sentarme cerca de las piedras con un libro amable a mano simplemente a
mirar el río correr.
Hoy
estoy lejos de ese río, muy lejos, pero llevo grabadas bajo la piel
aquellas juveniles sensaciones contemplativas. Allí leía, estudiaba
incluso, o simplemente miraba el horizonte mezclarse en agua, cielo y
destellos. Digamos que técnicamente hablando lo que tenía era más bien
una "sensación de horizonte". Y en esto la geografía ayudaba: aquellas
aguas no me mostraban jamás su otra orilla puesto que estaba sentada
mirando al río más ancho del mundo. Esa sensación de horizonte
intermediada por el rioplatense elemento líquido no tenía nada de
experiencia mística pero sí de práctica contemplativa. Me serenaba, me
extasiaba, me inducía a imaginar futuros sin forma pero lumínicos, me
esperanzaba, me ponía en contacto con cierta indescifrable voluntad de
poder.
Hoy no soy esa ni estoy allí, aprecio las siluetas de otro río: el Hennops me regala la visión de su calma o me intimida con su caudaloso torrente violento en la estación lluviosa en este sur de Africa. Pero los ríos
siguen fluyendo en mis adentros. Soy, de algún modo ese mismo río porteño, y este otro sudafricano, y el larguísimo Chao Phraya que baja desde las montañas hasta el golfo de Tailandia... y muchos otros más.
Heracliteanamente diría, soy a la vez ese mismo y no-mismo río una y otra vez.
Tantos
años después de aquel hábito meditativo a orillas de aquellas aguas, -generalmente mansas y a veces algo locas- que dibujaron buena parte de mi identidad, sigo
sintiendo/pensando que las metáforas de lo líquido son extraordinarias
para describir no sólo los estados de ánimo sino incluso las
subjetividades mismas.
Quizá la cualidad de fluir sea
la que más me atrapa, la que mejor me sienta, la que más me gusta
indagar. Al agua me acerco con preguntas calladas y nunca me defrauda
en sus también calladas respuestas. El agua me resulta oracular.
Las cuestiones líquidas y su devenires explican bellamente ciertos estados
generales de la materia, y particularmente algunos claves para
comprender nuestra humana materia. Por poner un básico y
sencillo ejemplo, es curioso que sólo el agua que fluye se mantenga clara mientras
que la estancada se enturbia e incluso se pudre, procesos estos en que a veces veo reflejadas la salud o enfermedad de muchas personas. Nada más enfermizo que sentirse detenido, nada más enfervecedor que moverse en o hacia planos que nos gratifican. Pensemos del mismo modo en la
versatilidad del agua: sólida, fluyente, nubosa. Asimismo deberíamos
considerar, desde este punto de vista, que nuestro propio cuerpo es 70%
líquido. Si además tenemos en cuenta que del agua ha surgido esta vida,
que en medio de flujos los gametos de los que procedemos se dieron
encuentro, y que como inacabados cachorros de la especie humana emergemos a este bizarro mundo unguentados en fluídos
varios creo que no hace falta demasiado más para afirmar el rol crucial
de la liquidez y sus sinuosidades en nuestras existencias.
En
cierta medida nosotros mismos somos, metafóricamente, esos ríos que
corren.
Vemos el río y a la vez éste nos permite mirarnos dentro de esa misma y nuestra mirada que lo contempla. Y no se trata de asuntos de Narcisos
suicidas cautivados por su propia imagen, puesto que no estoy pensando en
mirar hechizantemente el propio reflejo en el espejo que ofrecen las
aguas, sino en el efecto contemplativo que dispara la percepción de lo
acuático en sí. Quizá, fuera del mito de narciso, haya alguna otra humana
razón por la que nos place tanto "ver" un horizonte de agua. Si no se
trata entonces del regocijo narcisista de vernos duplicados en su
espejo, qué es lo que nos produce esa sosegante sensación anímica al
contemplar mares o ríos o lagos? Tal vez ocurra que en esas visiones líquidas y
silentes simplemente sintamos por unos minutos que rompemos la distancia
con aquel elemento del que provenimos y del que estamos
predominantemente hechos, volviendo a él a través de nuestros ojos bien abiertos. Volvemos a ser Uno con lo que nos dió origen.
Lógicamente se trata de una ilusión efímera, pero su caracter
transitorio no le quita efectividad: mirando el agua nos recordamos
hechos de agua. Si entre tantas etiquetas inútiles que nos colgamos (y nos cuelgan) del cuello, pusiéramos más atención a esta etiqueta de origen creo que nos resultaría un recordatorio inteligente y veraz: made in water.
Recordar nuestro estado líquido es a
la vez serenante y potenciante.
En el agua nos imaginamos fluir, o tal vez darnos a
flotar, o entregarnos a corrientes sin mapa olvidando la tiranía de la
voluntad y las exigencias de tener que tomar rutas sólidas. Si de
agua somos, el deseo es líquido. Al mismo tiempo el agua calma, mece,
pero también tiene la fuerza suficiente para derribar lo que sea. El
agua, esa femenina serpiente calladita, lograr infiltrarse suavemente
casi por cualquier parte. Ella también es tormenta inundante que todo lo
empapa, todo lo desborda. El agua refresca, calma al errante en el
desierto, permite que la simiente se olvide de sí y se vuelva raíz,
tallo, surgencia de vida. El agua puede erosionar los bordes ásperos,
puede volver romo cualquier ángulo. También el agua es gota salina que
rueda, conmoviendo al hombre y despertando al poeta. El agua es
mutabilísima, y hábil: hace del viento su cómplice y excusa para
volverse furia en la ola impiadosa. Metidos en ella nos alivianamos,
sobre ella perdemos gravedad, nos olvidamos que somos sujetos de la ley, nos mantenemos a flote. Pero ella es
asimismo potencialmente capaz de ahogarnos, hundirnos, sacudirnos hacia
la zozobra. Dependiendo de los caprichos de las temperaturas en ella
hervimos las crudezas, entibiamos los pies o nos congelamos los huesos.
Hielo, témpano, granizo. Pero también deshielo, neblina, cascada. Ella es Hybris, remolino y correntada ciega. Ella es Sophrosyne: fuente
y oasis. De allí que la deseemos y le temamos, la invoquemos y la
maldigamos, la necesitemos y a la vez tengamos esa sensación de extraño
respeto ante su elemento en extremo soberano.
Nuestros
regocijos sexuales están marcados por la mezcla de fluencias líquidas varias:
besamos amadas bocas ensalivadas, tocamos pieles que se deshacen en
sudores, nos mojamos de deseo para hacer saber al otro que el juego de
los sentidos marcha de maravillas, nos desamarramos de nuestro propio puerto
físico con un estallido seminal por el que transitoriamente nos nacen alas. El placer es líquido....
Por
último, más cerca del campo de lo sutil, los orientales sugieren que
ocasionalmente "dejemos las cosas fluir", o más bien, que fluyamos con
las cosas. Con menos oposición cartesiana, más disposición deviniente,
menos remos y más satisfacción flotando sobre el curso inesperado de los
días. A veces uno casi que "debe" dejar que el río vaya corriendo, que
la vida siga su propio y extraño flujo. Cierto es que no estamos muy
entrenados para este tipo de existir, casi nada en la cotidianeidad gris insta a practicar tal indecente acto de flotación. Sería imposible andar "fluyendo" y pretender correr el subte que se nos escapa, planificar la compra en el supermercado, aguantar la fila en el banco, presentarse a rendir un exámen, entregarle el trabajo just in time al jefe, aprontar a los hijos para que estén a horario en la escuela, llegar a una clase previamente agendada, etcetc. La productividad es cualquier cosa menos fluencia. Pero por suerte en toda vida hay intersticios no productivos donde hacemos nuestro parate, respiramos hondo y nos desalienamos por un rato. Y afortunadamente también la voluntad es educable (o
re-educable) sobre todo cuando lo que insiste posee una solidez tal que
nos impide ponernos en circulación en una dirección más placentera. Se
persiste muchas veces en algo autoinstalando una idea fijista acerca de
cumplir determinado objetivo o llegar a alguna meta, lo cual no es ni
malo ni bueno en sí. Pero si esa voluntad insistente fuerza puntos
imaginarios de llegada que nos cuestan el alto precio de vivir
irritados, tensos, frustrados, enojosos, belicosos, enolerizados... qué
estamos haciendo? Probablemente olvidarnos de lo líquido, olvidarnos de nuestro propio elemento. O peor aún, en consecuencia con lo antedicho, estancarnos. Pudrirnos. Echarnos a perder. Detenernos en el mismo estúpido punto,
aún cansados de empujar con los remos en las manos.
Los
objetivos son transitorios. Siempre. Y si bien son ellos los que
justifican el hilván de nuestro tránsito hacia algo que nos trascienda
como proyecto, no es nada bueno olvidarnos de que tanto esos objetivos
como su -probablemente loable- proyecto del que surgen son también
transitorios. Nosotros mismos somos un raro tránsito. Entonces, como
sea, mirar el río correr...
Quiere decir todo lo hasta aquí expuesto que es mejor no hacer nada? Que es preferible sobrevolar los días en una suerte de debilitamiento inútil y sin sentido? Definitivamente no. Supongo que nuestra faceta procrastinadora bien puede intentar utilizar esto de la fluencia como modo de ser, como estado desafiante a la alienación (del trabajo, de las responsabilidades, de las tradiciones, del sistema productivo, de la moral hipócrita, blablabla). Pero pensar la fluencia como ociocidad ilimitada sinónima de "no-hacer" no sólo sería empobrecer el concepto sino degradarlo. Los antiguos griegos aristócratas no trabajaban, tenían enteras horas diarias de vigilia a su disposición, razón que nos sólo les permitía razonar mejor que nosotros las soluciones a sus problemas en la polis sino desarrollar ideas, técnicas, pensares de tan vasto alcance en tantas áreas que aún hoy seguimos mirándolos en busca de pistas para un mejor vivir.
Fluir es posibilitarse condiciones para un hacer mejor.
La potencia de una acertada fluencia nada tiene de fatiga ni de holgazanería ni de inestabilidad y mucho sí de revitalizante juego placentero. Se fluye para estar en mejor contacto con lo que nos place, para poder detectar primeramente eso que nos place, y para entonces hacer mejor lo que nos da placer. Es fundamental así darse un tiempo para "ver el río correr" y hallar en esa temporalidad sosegada un punto de retorno a sí mismo tal que permita encontrar quehaceres desalienantes.
Se contempla, se flota para re-encauzar sin cauce preciso aquello por lo que nuestro deseo vibra.
Fluir no es un no-hacer, es un seguir haciendo mejor.
O en otras palabras, reconstruir aquella juvenil "sensación de horizonte" de la que hablaba al principio del post.
Dejar
ir. Dejarse ir.
Estarse y amarse y cuidarse con quien a uno le plazca, estarse y amar y cuidar lo que a uno le plazca hacer... pero cuidando de no aferrarse a nadie ni a nada. La única real espada de Damocles que pende sobre nuestra cabeza es la de la transitoriedad radical de todo. Fluir es consecuencia de un cierto grado de benéfico desapego.
Dejar partir. Saber partir.
Hacer lugar a que aquello
que se nos escurre de las manos sin voluntad de aferramiento, dejar ir
lo que ya se esta yendo permitiendo que seres, aconteceres y objetos
rompan la línea recta de las expectativas rigidizantes y sencillamente sigan el curso de la vida sin intervenir
demasiado arduamente en ello.
Dar movimiento. Moverse.
Fluir es no forzar la direccion del viento. El viento es viento y va para donde quiere, mal que les pese a los meteorológos. Ser mejores navegantes: contemplar la
dirección de nuestros vientos particulares, modificar la posición de nuestras velas, o quizá resolver parar por un tiempo en algún puerto. "Desensillar hasta que
aclare", como decía el sabio gaucho de a caballo que reservaba para otros embates las vanas pretensiones de desafiar
temporales imparables. Toda soberbia cae por alguna ladera suicida. En suma, no acceder al piloto
automático maníaco y perverso que nos empuja fatalmente a querer cambiar
de manera omnipotente el curso que de forma inmanejable a veces toma
el flujo de nuestras existencias.
Lo que sigue es un
blues de los '70 del poeta Bob Dylan. Me gusta esta versión de Joe
Cocker, esa desgajada voz. vagando sobre esta letra, casi como sobrevolando
sin demasiados cuidados ni ornamentos sobre el pentagrama, pero con fuerza, sin apelaciones a lo lánguido.
Simplemente a veces la cosa consite en mirar el río correr...
Watching the River Flow - Bob Dylan
(versión cantada por Joe Cocker)
What's the matter with me, Qué es lo que me pasa,
I don't have much to say, no tengo mucho que decir,
daylight sneakin' through the window la luz del día furtivamente a travás de la ventana
And I'm still in this all-night cafe. y yo todavía en este café nocturno.
Walking to and fro beneath the moon Caminando de un lado a otro a la luz de la luna,
out to where the trucks are rollin' slow, hacia el lugar donde los camiones están rodando lentamente,
to sit down on this bank of sand para sentarme en este banco de arena
and watch the river flow. y ver el río correr.
Wish I was back in the city Me gustaría estar de vuelta en la ciudad
instead of this old bank of sand, en vez de en este viejo banco de arena,
with the sun beating down over the chimney tops con el sol golpeando en lo alto de las chimeneas
and the one I love so close at hand. y a quien amo al alcance de la mano.
If I had wings and I could fly, Si tuviera alas y supiera volar,
I know where I would go. ya sé a dónde iría.
But right now I'll just sit here so contentedly Pero ahora me sentaré aquí gustosamente
and watch the river flow. y miraré el río correr.
People disagreeing on all just about everything, yeah, La gente no está de acuerdo con nada de nada,
makes you stop and all wonder why. te hace detenerte y preguntarte por qué.
Why only yesterday I saw somebody on the street Por qué justo ayer vi en la calle a alguien
who just couldn't help but cry. que no podía evitar llorar.
Oh, this ol' river keeps on rollin', though, Oh, este viejo río sigue corriendo, aunque,
no matter what gets in the way and which way the wind does blow, no importe lo que encuentre a su paso o en que dirección sople el viento
and as long as it does I'll just sit here y mientras lo hace me sentaré aquí
and watch the river flow. y miraré el río correr.
People disagreeing everywhere you look, La gente no está de acuerdo por donde mires,
makes you wanna stop and read a book. te hace sentir ganas de detenerte y leer un libro.
Why only yesterday I saw somebody on the street Por qué justo ayer vi en la calle a alguien
that was really shook. que estaba realmente conmocionado.
But this ol' river keeps on rollin', though, Pero este viejo río sigue corriendo,aunque,
no matter what gets in the way and which way the wind does blow, no importa lo que encuentre a su paso o en que dirección sople el viento,
and as long as it does I'll just sit here y mientras lo hace me sentaré aquí
and watch the river flow. y miraré el río correr.
"Soy una imagen de piedra.
Seikilos me puso aquí, donde soy por siempre,
el símbolo de la evocación eterna".
Texto que precede al “Epitafio de Seikilos”
Turquía, 1883.
Relato de una historia sobre un fragmento de otra historia.
El
viento sopla generoso envolviendo en un solo y único abrazo sensorial
el calor veraniego, los olores fértiles de la tierra de Aydin, y el
sonido apaciguante del río Buyuk Menderes. En este mismo sitio a los
pies del Egeo que los antiguos griegos llamaron "Anthea" o "Euanthia",
en el mismo preciso lugar que los romanos luego conocieran como
“Tralleis” y en donde se celebraban el arte de la escultura y el teatro
tanto como el de la guerra y la batalla, ahí mismo, en ese perdido
retazo del planeta de cuyas hilachas tironearon espartanos, persas,
turcos y griegos a lo largo de la historia, en la misma ciudad que luego
sería una vez más rebautizada bajo el velo de "Güzelhisar", hubo una
mujer.
Una mujer común. Una más del reino de las idénticas.
Una más de las tantas que habitaban el pueblo, una perdida entre todas
esas "intersustituibles" amas de casa de faldón rústico y sencillo, una
mujer como cualquier otra de las que pasaban las horas de los lentos
días ancladas en sus gineceos.
Con un poco de esfuerzo, casi puede vérsela, regando con un
esmerado cuidado su planta favorita. Nada resulta demasiado llamativo de
este cotidiano y anodino retrato que expone un mero acto de
mantenimiento de la naturaleza “domesticada”. Nada resultaría raro,
excepto que esta desconocida habitante de Aydin ha usado largamente como
soporte de su bienamada maceta nada menos que el histórico “Epitafio de
Seikilos”.
Sí, avatares e ignorados desplazamientos que
nunca llegaremos a develar lo suficiente hicieron que, finalmente, el
histórico mármol en cuestión haya dejado de ser soporte de una planta
en una sencilla casa de pueblo y ahora pueda contemplarse la inmensa
dimensión histórica de ese epitafio grabado en piedra en Copenhague,
más precisamente en el museo danés (Nationalmuseet).
El “Epitafio de Seikilos”.
Pedacito de historia hecha de mármol, afectos intensos, lazos perennes y escritura.
A esta altura vale preguntarse con claridad, qué es exactamente el “Epitafio de Seikilos”?
El
“Epitafio de Seikilos” es una inscripción funeraria datada
imprecisamente entre el 200 aC. y el 100 aC. La inscripción fue hecha,
originalmente, sobre una columna de mármol con el propósito de ser
colocada luego sobre la tumba de Euterpe, esposa de un tal ignoto
Seikilos de Asia Menor.
Luego de varias vueltas de la vida y con el incierto correr de los
siglos, el mármol en cuestion terminó sin su base... hasta llegar a ser
un inocente posa-maceta en el hogar de esta mujer desconocida de la
ciudad de Aydin, Turquía.
Epitafio de Seikilos.
O la historia de un fragmento.
O mejor aún, de como un fragmento que se vuelve signo mayor de una historia
que relata una sentida e íntima evocacion al amor, a la pérdida, al
interminable sentir.
Otro dato curioso y relevante sobre este
epitafio es que el manuscrito tiene la forma de una composición musical
griega. El "Epitafio de Seikilos" es considerada como la melodía escrita
conservada completa más antigua conocida. Una melancólica canción que
se ha clasificado a su vez como un tipico “Skolion” o “canción
para beber” (los skoliones eran canciones que se cantaban entre los
invitados a los banquetes atenienses mientras la lira y la copa de vino
escanciado iban pasando de mano en mano entre los bebedores invitados a
la celebración).
Las “trilces” (para usar el
neologismo-adjetivo creado por el poeta Cesar Vallejo ) palabras que dan
soporte a la melodía grabada en este “Epitafio de Seikilos” son las
sombras fértiles que más de vientiún siglos después nos permiten
testimoniar el dolor que produce la pérdida de su esposa Euterpe a
Seikilos.
Música, poesía, recuerdo que busca perpetuar la memoria del
amor, evocando a quien se ha amado cuando ese ser ya ha abandonado su
cuerpo y existencia en este mundo.
No sabemos nada acerca del cómo o de
las particulares circunstancias en que Euterpe hubo de morir, pero sí
sabemos que en este último manojo de símbolos que Seikilos manda a
grabar sobre la aún tibia tumba en que yacen los restos de su mujer,
tambien hay algo de “Amor fati”.
En las palabras de este epitafio hay sin dudas un inmensa tristeza.
Y
a la vez hay voluntad de hallar en esa mismísima pena un doloroso
aprendizaje vital: un saber que permita meditar acerca de la necesidad
de abrazar toda circunstancia que nos toque afrontar, sea ésta cual
sea. Abrazar la contingencia con que el destino nos sacuda, nos
estremezca, nos pasme. Abrazar toda desprevención del destino, aún
cuando se trate de la definitiva separación que impone la muerte. No
detenerse a morir también en la parálisis inercial del desconsuelo
irreparable que impone la pérdida de lo amado. Abrazar, de pie, los
pocos pero preciados saberes que dejan en su siembra dolorosa las pérdidas inexorables.
Conservar los "bienes" intangibles que nos sembró en la existencia quien
ahora ya ha partido. Abrazar, a traves de ese “Amor fati”, el saber vitalista que deja en el pensamiento la inexorabilidad de una muerte.
Y así lo hizo Seikilos hace más de veinte siglos atrás.
Seikilos
y Euterpe, dos que aún entrelazan en un resto arqueológico que funde al amor, y su duelo con un Eros que se niega a perderlo todo bajo la guadaña tanática.
Con
esta estela funeraria, aquel inbiografiado hombre del que no tenemos
rostro ni rastro ni resto más que ese trozo de ajado marmol funerario,
intentó vestir con un poco de sabiduría el último lugar en que el cuerpo
ya sin vida de su mujer halló descanso final.
El “Epitafio de Seikilo” dice asi:
Mientras estés vivo, brilla, no dejes que nada te entristezca mas allá de la medida porque corta es la vida por cierto, y su retribución el tiempo exige.
ὅσον ζῇς, φαίνου, μηδὲν ὅλως σὺ λύπου•
πρὸς ὀλίγον ἐστὶ τὸ ζῆν, τὸ τέλος ὁ χρόνος ἀπαιτεῖ.
Hoson zēs, pheinou, mēden holōs sy lypou;
pros oligon esti to zēn, to telos ho chronos apeitei
Se trata de lo amado. Lo amado...
En lo amado, una banda de Moebius sagrada hace fluir a Eros y Thanatos en una extraña conjugación llevada a cabo bajo el nombre del divino verbo “Vivir”.
...
Alguna vez, un hombre que resultaría un ser
trascendental en mi alma, me dió un muy deseado primer beso con la
música del "Epitafio de Seikilos" de fondo. Fue, sin dudas, el beso más
raro que recibí en mi vida. Y para sumar rareza a la rareza, fue un
largo e inolvidable beso upside down. Creo que aquella noche ambos
brillamos, con una luminosidad tan bella y fuerte como inaferrable. Corta es
la vida, demasiado breve siempre. Probablemente el espíritu de tales
brevedades eternizadas por su carga de intensidad haya marcado aquel
beso, a ese hombre, a mí. Quizá.
Hay momentos, circunstancias más bien, en que me digo para mis adentros
que valdría la pena despertarse cada día recordando el nudo vital de
aquella estela simbólica grabada en mármol...
Slow down, lie down,
Remember it's just you and me.
Don't sell out, bow out,
Remember how this used to be.
I just want you closer,
Is that alright?
Baby let's get closer tonight
Grant my last request,
And just let me hold you.
Don't shrug your shoulders,
Lay down beside me.
Sure I can accept that we're going nowhere,
But one last time let's go there,
Lay down beside me
Oh, I've found, that I'm bound
to wander down that one way road.
And I realise all about your lies
But I'm no wiser than the fool I was before.
I just want you closer,
Is that alright?
Baby let's get closer tonight
Oh, baby, baby, baby,
Tell me how can, how can this be wrong?
Yeah, lay down beside me.
One last time let's go there,
Lay down beside me
Ultimo pedido
(Paolo Nutini)
Desacelera, recostate
recuerda que sólo somos vos y yo.
No nos traicionemos, ni renunciemos
Acordate cómo esto solía ser
Sólo te quiero más cerca
está bien?
Nena, quedémonos más cerca esta noche.
Accede a mi último pedido
y solamente dejame sostenerte
No encojas los hombros
Recostate a mi lado
Seguramente puedo aceptar que nosotros no vamos a ninguna parte
pero por una última vez vayamos allí
Recostate a mi lado.
Me he dado cuenta de que estoy destinado a transitar
Pasar el día de la madre sin la mamá (o para una mamá, estar este día sin algunos/as de sus hijos/as) es como un oxímoron emocional.
Contrasentido. Contra los sentidos. Contrario a lo sentido.
Los lazos no dejan de sentirse en ausencia de quien se ama, y en tales circunstancias la distancia -o el tiempo, o la muerte, o cualquier categoría bajo la cual se nos exija un involuntario desapego- simplemente ratifica el deseo ensoñado de seguir este día abrazando... abrazándonos infinitamente.
Eddie Vedder lo dice con plena belleza en esta canción.
Without you (hoy es un día que me suena como esta canción... haré lo que pueda, como pueda... miss you...........).
Without you
(Sin ti)
I'll grow when you grow
let me loosen up the blindfold.
I'll fly when you cry
lift us out of this landslide
wherever you go
whenever we part.
Maduraré cuando madures
dejame soltarte la venda de los ojos.
Volaré cuando llores
y nos sacaré de este derrumbamiento
vayas donde vayas
cada vez que nos separemos.
I'll keep on healing all the scars
that we've collected from the start,
I'd rather this than live without you.
For every wish upon a star
that goes unanswered in the dark
there is a dream, I've dreamt about you.
Yo seguiré curando todas las cicatrices
que hayamos juntado desde el principio,
prefiero esto antes que vivir sin vos.
Porque tras cada deseo pedido bajo una estrella
que queda sin respuesta en la oscuridad
hay un sueño que he soñado sobre vos.
And from afar, I lie awake.
Close my eyes to find I wouldn't be the same.
Y en la distancia, me mantendré despierta.
Cierro mis ojos para darme cuenta de que nunca sería la misma.
I'll shine when you shine
painted pictures on my mind
sun sets on this ocean
never once on my devotion
however you are
or far that you're far.
Brillaré cuando brilles
imágenes descoloridas en mi mente
el sol cayendo sobre este océano
ni una vez sobre mi adoración
estés como estés
o cuan lejos estés.
I'll keep on healing all the scars
that we've collected from the start,
I'd rather this than live without you.
For every wish upon a star
that goes unanswered in the dark
there is a dream, I've dreamt about you.
Yo seguiré curando todas las cicatrices
que hayamos juntado desde el principio,
prefiero esto antes que vivir sin vos.
Porque tras cada deseo pedido bajo una estrella
que queda sin respuesta en la oscuridad
hay un sueño que he soñado sobre vos.
And from afar, I lie awake.
Close my eyes to find I'd never be the same
without you, without you.
Y en la distancia, me mantendré despierta.
Cierro mis ojos para darme cuenta de que nunca sería la misma
I don't know you
but I want you
all the more for that
Words fall through me
and always fool me
and I can't react
And games that never amount
to more than they're meant
will play themselves out
Take this sinking boat and point it home
we've still got time
Raise your hopeful voice you have a choice
you'll make it now
Falling slowly, eyes that know me
and I can't go back
Moods that take me and erase me
and I'm painted black
You have suffered enough
and warred with yourself
it's time that you won
Take this sinking boat and point it home
we've still got time
Raise your hopeful voice you had a choice
you've made it now
Falling slowly sing your melody
I'll sing along.
"Cayendo lentamente"
No te conozco
pero te quiero
aún más precisamente por eso mismo
las palabras caen a través mío
y siempre me engañan
y no puedo reaccionar
y los juegos que nunca significan
más de lo que aparentan
terminarán jugandose a sí mismos.
Toma este bote que se está hundiendo y dirígelo a casa
aún tenemos tiempo
levanta tu voz de esperanza, tú tienes una elección
y debes hacerla ahora.
Cayendo lentamente, los ojos que me conocen
y no puedo volver atrás
humores que me toman y me borran
y estoy pintado de negro
ya has sufrido lo suficiente
y has estado en guerra contra tí misma
ya es momento de que tú ganes.
Toma este bote que se está hundiendo y dirígelo a casa
aún tenemos tiempo
levanta tu voz de esperanza, tú tienes una elección
y debes hacerla ahora
cayendo lentamente, canta tu melodía
yo la cantaré contigo.
Días que pasan, afortunadamente. Pero mientras ese lento "pasar" discurre por entre preguntas que llueven en balacera hacia en centro del alma, hay que habitar por un rato cierto sabor a oscuridad.
Días, horas, tiempo de repaso sin voluntad de orden, como una morticia e inercial entrega a los detalles de una sentidísima rememoración. Da igual revolverse entre las sábanas, alir a caminar hacia ningún lado, escupirle el trasero a un escarabajo, o tirarse en el sofá a imbecilizar la percepción con esa nada catódica que variamos desde el control remoto.
Hagamos lo que hagamos durante ese tiempo, el estado da black.
Fantasmas que no saben cesar. Representaciones anudadas a lo que se ha perdido, lo extraviado, lo ido.
Inexorabilidad.
Me gusta como canta su negror Eddie Vedder.
"Black"
Pearl Jam
Sheets of empty canvas, untouched sheets of clay
were laid spread out before me, as her body once did
All five horizons revolved around her soul
as the earth to the sun
Now the air I tasted and breathed has taken a turn
Ooh, and all I taught her was everything
Ooh, I know she gave me all that she wore
And now my bitter hands chafe beneath the clouds
Of what was everything?
Oh, the pictures have all been washed in black, tattooed everything...
I take a walk outside
I'm surrounded by some kids at play
I can feel their laughter, so why do I sear
Oh, and twisted thoughts that spin round my head
I'm spinning, oh, I'm spinning
How quick the sun can, drop away
And now my bitter hands cradle broken glass
Of what was everything?
All the pictures have all been washed in black, tattooed everything...
All the love gone bad turned my world to black
Tattooed all I see, all that I am, all I'll ever be...yeah...
I know someday you'll have a beautiful life,
I know you'll be a star
in somebody else's sky, but why
Why,
why
why can't it be, why can't it be mine.
We belong
belong together
together
we
we belong
we belong together...
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Letra traducida "Black"
(Negro)
Sábanas de telas vacías, intactas láminas de arcilla
fueron dejadas frente a mí, como su cuerpo lo hizo una vez
Todos los cinco horizontes giraban alrededor de su alma
como la tierra alrededor del sol
Ahora el aire que saboreé y respiré ha cambiado
Oh, y todo lo que le enseñé a ella fue
todo
Oh, sé que me dio todo lo que llevaba puesto
Y ahora mis ásperas manos se ensombrecen bajo las nubes
¿Qué fue de todo?
Oh, las imágenes todas se han ennegrecido, tatuaron todas las cosas...
Salgo a dar un paseo
Estoy rodeado de chicos jugando
puedo sentir sus risas, entonces
¿por qué me marchito?
Oh, y los pensamientos retorcidos que dan vueltas en mi cabeza
Estoy girando, oh, estoy girando
Cuan rápido puede el sol esconderse
Y ahora mis amargas manos mecen vidrios rotos
¿Qué fue de todo?
Oh, las fotos todas se han ennegrecido, tatuándolo todo...
Todo el amor que se echó a perder ha ennegrecido mi mundo
Tatuó todo lo que veo, todo lo que soy, todo lo que seré...
Sé que algún día tendrás una hermosa vida,
Sé que serás
una estrella en el cielo de algún otro,
pero por qué
por qué
por qué
no puede ser en el mío?
Nos pertenecemos
nos pertenecemos el uno al otro
juntos
nosotros
nosotros nos pertenecemos
nos pertenecemos el uno al otro...
"Digámoslo de una vez:
no se trata de evitar el dolor, porque el dolor es inevitable;
se trata de elegir las consecuencias."
Maurice Maeterlinck
(Escritor francés, 1862-1949)
Recuerdo entre estos sonidos a Ariadna. Cómo no he de hacerlo...!
Ariadna, sola. Y más que sola, desolada.
Ariadna bajo un manto de lágrimas, escondida, minúscula. Una piedrita de sal.
Está agotada, extenuada, perdida. Cae dormida.
Una Ariadna empequeñecida por la tristeza, tras el desgarro que representa en su joven vida la incomprensible huída del héroe Teseo. Ariadna no se explica, no logra armar signos con lo poco que le ha quedado que no es mucho más que la sustancia salina de su desesperación.
Tampoco puede anticiparse a la bella contingencia que la espera en el destino futuro, cuando llegue danzando entre címbalos y flautas un divino Dionisos y le extienda su mano. No. No es tiempo todavía para la esperanza. No aún. No podría mover sus labios para intentar pronunciar siquiera "esperanza", no podría aunque se lo propusiera, como si el sentido apaciguante de imaginar algún futuro expectante hubiera partido también junto con las naves del muchacho ateniense. Por el momento sólo puede entregarse a la pena.
Ahora es cuando la devora una grisura insondable, una llaga oceánica que la espanta y a la vez posee. Abandonada en la isla de Naxos, preguntándose una y otra vez por imposibles respuestas, padece su pasión. Los navíos partieron, con su héroe abordo, y sin ella. Eso es lo único que puede repetirse en su mente. El único hecho que le consta y por el que sufre. Dolor infinito ante lo irreversible... Ariadna no sólo ha perdido a su hombre sino algo peor: siente que con Teseo se ha extraviado asimismo el don de la palabra. En efecto, no halla palabras. Tal vez no las hay ante ciertos abismos. Simplemente.
Y sin embargo, Ariadna se expresa.
Los sonidos lamentados de su garganta la expresan, dicen por ella. Lenguaje del llanto sobre el que debe por un tiempo aprender a armar sus armonías y notas. Música llorada.
Si Ariadna hubiera tenido una Fender Stratocaster y la partitura de este magnánimo tema de Pink Floyd compuesto por David Gilmour y Rick Wright, habría sacado de entre su desesperación la intención de tocar para sí misma este sublime lamento...