martes, 30 de octubre de 2012

Breves glorias... inevitables obsesiones - Sheila Sullivan


 Breves glorias... inevitables obsesiones
  Sheila Sullivan





"El sexo está involucrado, 
la ilusión predomina, 
la obsesión es inevitable, 
el grado de control consciente es muy modesto, 
y el tiempo de gloria breve’.



Sheila Sullivan



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sábado, 27 de octubre de 2012

Heavy Soul (Alma apesadumbrada) - The Black Keys (letra en inglés y traducida al español)

 


Heavy Soul
– The Black Keys
(Alma apesadumbrada)  








 

Heavy Soul 
The Black Keys



I hear her calling - come to me
thought of her wont let me be
go to the valley, climb the hill
whatever it takes darling, you know I will

Hey now darling
your heavy soul darling

I hear her calling - hurry home
been ´so long since I been gone
I wont get tired wont go astray
I hear her calling call my name

Hey now darling
your heavy soul darling

Just my color
just my kind
got a heavy soul next to mine
heart's on fire - get no sleep
drive all night - no relief

Yeah now darling
your heavy soul darling



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 Alma apesadumbrada 
The Black Keys 


La escucho llamándome - ven a mí
pensar en ella no me deja ser
Ir al valle, escalar la colina
lo que sea necesario, querida, sabés que lo haré.

Ey ahora, querida
alma apesadumbrada, querida...


La escucho llamándome - apurate en llegar a casa
ha pasado tanto desde que me fui
No me cansaré, no perderé el rumbo
la escucho llamándome por mi nombre

Ey ahora, querida
alma apesadumbrada, querida...


Exactamente mi color,
exactamente mi tipo
tengo un alma apesadumbrada cerca de la mía
el corazón está en llamas –  no puedo dormir
manejo toda la noche - sin consuelo

Ey ahora, querida
alma apesadumbrada, querida...


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La distancia, las almas, los esfuerzos - Paul Claudel (“Partage de midi”)




 

La distancia, las almas, los esfuerzos  

Paul Claudel (“Partage de midi”)







“Distantes, dejando de pesar el uno sobre el otro, 
¿acarrearemos nuestras almas con esfuerzo?”



Paul Claudel
En “Partage de midi”
(1905)



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viernes, 26 de octubre de 2012

Roberto Juarroz y la gesta inmoral del amor






 Roberto Juarroz y la gesta inmoral del amor




Gabi Romano





“El amor es simplemente eso:
la forma del comienzo tercamente escondida detrás de los finales.”

Roberto Juarroz





Roberto Juarroz, ha sido mucho más que un poeta, mucho más que un ensayista, mucho más que un sapiente catedrático universitario, mucho más que un recordado periodista. Fue más bien una rareza extraordinaria de esas en que el ser de la escritura se desborda de sí mismo al punto de volverse indiscernible del ser meditativo, evento biográfico sólo concebible precisamente, por vía de ese excepcional autoanegamiento existencial. Filopoeta conceptual y preciso, Juarroz representa su propia rara avis en esa nobilísima amalgama de hombre de letras y pensador sensible.


Con un pie descalzo en su época y el otro rozando el agua correntosa de los tiempos venideros, este escriba nacido en la provincia de Buenos Aires en 1925, rompe las formas de lo amoroso y sus encarcelantes representaciones aceptadas por el status quo para verter la pasión en nuevos moldes, otros moldes desmoldados constantemente por una palabra sintiente ajena a todo pulso que no provenga de las atmósferas de la libertad.
 

Distante de las simplificaciones tanto como de las toxinas capaces de matar lo que es auténtica gesta de amor, manifestará su desprecio por cualquier forma de mercantilización, por la imbecilidad prepotente de las mediaciones ideológicas de cualquier color y en cualquier terreno, por la mediocridad resentida escondida en ciertas patéticas búsquedas de éxito, e incluso llegará a expresar con claridad indubitable su detestamiento por la política al considerar a ésta como “el mayor enemigo de la poesía”. En virtud de lo anterior, cuán absurdo –y a la vez, qué tremendo contrasentido biográfico y autoral- resulta así el hecho de que Juarroz pretenda ser capitalizado ocasionalmente por algunos detentadores de banderías politiqueras o abrazadores de trincherismos contingentes…        


Este descendiente de vascos que abandonara el mundo un 31 de marzo de 1995, ha legado un testimonio pensante que de algún modo fue contra su tiempo. Roberto Juarroz excedió significaciones y sentidos de su época -cierta "mentalidad" diría Duby- creando así un espacio poético singular que resulta a la vez reflexión filosófica de lo porvenir. Poesía y filosofía se entrelazan en una escritura donde  la alteridad del sí mismo queda capturada por centros ausentes, donde el pensar no es más que una insistente maniobra de la insensatez, donde vivir sin enmascaramientos es percibirse en perpetuo estado de infracción. Cero cartesianismo, patada en el traste al sujeto trascendente, develamiento de los límites de la escritura que, lejos de alzarse con el trofeo de la certeza, se sabe experiencia impotente de la que sin embargo emergen las potencias de nuevas realidades.     


En esta línea que desde el pleno siglo XX Juarroz dibuja como pespunte que ya araña incertidumbres venideras, lo amoroso sólo resultará pasible de ser afirmardo si se lo aborda como experiencia existencial insumisa a los marcos y a las estructuras preasignadas por lo imaginario social. Juarroz desubica así al amor,  deshace al amor como reducto moral y/o experiencia cautiva de las formas de la moralidad. 

Desubicado, des-hecho, subvertido, el amor es objeto de una implacable sacudida, y al hacerlo, Juarroz lo reinventa en un territorio más allá del mal, más allá de lo razonable, más allá de la Verdad o del Bien o de la belleza. El poeta filósofo pone a bailar al amor en una danza que sólo es concebible más allá de los confines que imponen los ligámenes tradicionales. Y qué bien le sienta al acontecimiento amoroso ese desconfinamiento inmoral en el que todo movimiento se vuelve potencia realizable, toda asfixiante imposibilidad deja de serlo, todo guión social pierde sentido hasta incluso terminar siendo ridículo.


Amores que empiezan cuando las deidades se acaban y sólo se oye atentamente el murmullo de lo que grita humanamente desde la sangre. 


Darlo todo por perdido. Allí comienza lo abierto” dirá en sus poesías verticales. En consecuencia, preguntarse sin rodeos qué es el amor sino la maximización de una apertura a esa inmensa diferencia que es el otro, qué es amar sino un riesgo abismal que invita al arrojo en lo abierto a sabiendas de que ese arrojarse sin red habla a las claras de la rotunda falta de garantías propia de la pasión amorosa?   


“Un amor más allá del amor” es tal vez el mejor poema de Roberto Juarroz, o al menos el que mejor se ajusta palabra por palabra, a una experiencia pasional concebida como gesta de la intensidad. Por esto mismo, amores que son gesto de lo inconsistente, gesto de lo bravío, de lo absurdo, lo incierto, y a la vez de lo profundamente inevitable y necesario.






Un amor más allá del amor...


Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.





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miércoles, 24 de octubre de 2012

Terroristas antiplatónicos







Detienen a unos filósofos que planeaban socavar los fundamentos del platonismo

Disponían de una artillería de contraargumentos





Publicado originalmente en “El Mundo Today
http://www.elmundotoday.com/2012/09/detienen-a-unos-filosofos-que-planeaban-socavar-los-fundamentos-del-platonismo/




 
Tres presuntos miembros de un grupo de estudios nietzscheanos fueron detenidos este martes en Barcelona bajo la sospecha de que planeaban socavar los cimientos del platonismo. En el piso alquilado desde el que operaban, se encontraron esbozos de argumentos y silogismos con suficiente capacidad para armar una “bomba lógica” que podría revocar los principales dogmas del platonismo clásico.

Según la policía, el material del que disponía la banda de filósofos era muy contundente. “Algunos de los argumentos eran brillantes. De hecho, uno de los primeros agentes en irrumpir en el piso leyó uno de los silogismos de soslayo y al momento renegó del mundo de las ideas y de la idea del bien en sí”, explica el teniente Boladeras, encargado del caso.

Teniendo en cuenta que casi toda la filosofía occidental se asienta sobre el platonismo, se estaría hablando de un grupo terrorista con mucha capacidad destructiva. Se calcula que la onda expansiva podría haber llegado al menos hasta la redacción de la revista americana “Philosophical Review”, donde probablemente se habrían visto obligados a publicar una reseña de sus brillantes argumentos.

Las incógnitas sobre qué pretendían hacer los detenidos son muchas, aunque parece claro que se preparaban para un atentado inminente. “Sospechamos que planeaban irrumpir en la clase ‘Filosofía Antigua I’ de la Facultad de Filosofía de Barcelona, chillando argumentos para demostrar que el platonismo es un paradigma filosófico basado en una desconfianza irracional hacia los sentidos”, explica otro agente de la policía. El grupo integrista cree que el platonismo ha provocado que toda la filosofía occidental parta de la tesis del dualismo “cuerpo-mente / mundo-ideas” que en última instancia ha conducido al cristianismo y ha provocado cierta tendencia anticientificista en el humanismo europeo.

Además del conjunto de argumentos, el grupo disponía de suficientes libros de Nietzsche “como para convencer a todo un autobús”. Boladeras asegura que, mezclados con algo de Schopenhauer y algo de metralla aristotélica, los ejemplares podían llegar a ser muy destructivos, y fuentes de la lucha antiterrorista insisten en que, casi con total seguridad, en la vivienda había más libros de Nietzsche que los arrestados se comieron antes del registro para hacer desaparecer las pruebas al grito de “lo que no me mata me hace más fuerte”.

Según la policía, no solo pretendían atacar las bases de la filosofía idealista a nivel argumental, sino que también tenían pensado sabotear el ponche de “El Banquete” de Platón, tapiar la salida de la caverna para que no pudiera escapar nadie y secuestrar al filósofo rey de “La República”, el libro más importante del filósofo griego.


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miércoles, 10 de octubre de 2012

El irreverente Onfray y las aplicaciones de la risa de Demócrito




El irreverente Onfray y las aplicaciones de la risa de Demócrito






Gabi Romano




“Lo mejor para el hombre
es pasar su vida de la manera
más feliz posible y la menos triste”

Demócrito de Abdera
Siglo V aC.




El 1ro. de julio de 2008 Michel Onfray, alma mater de la ya legendaria Université Populaire de Caen, ofreció una de sus invaluables charlas en Paris para la web-radio “France Culture”. Desarrollada en el Théâtre du Rond-Point, la conferencia giró en torno al espíritu que animó al propio Onfray a pensar el poder de la risa como resistencia. La figura del filósofo de Abdera da título a esta conferencia sin desperdicio: “Le rire de Démocrite – Les sentiers de la création”.


La risa como barricada frente a la multidiseminada estupidez humana, la risa como rebeldía ante la imbecilidad que parece no tener fin, la risa como ocasión para desarticular el poder tiránico de toda forma que adopte ese mismo poder cuando se autoexalta como “auténtico” guardián de la verdad y gestor de lo autorizado.
 
La risa como primer, último y gran acto de desobediencia.
En suma, cagarse de risa antes que salir a incendiar el mundo... reir como opción antipesimista contra el realismo desvitalizante que nos rodea. Morir de risa para no salir a matarnos todos contra todos.

La risa como arma contra las pulsiones de muerte, la risa como antídoto para tolerar la incultura y sus múltiples manisfestaciones cotidianas, la risa contra cualquier imposición de mitologías políticas de derecha o de izquierda, la risa porque no tiene sentido creer en nada, la risa ante el sinsentido, la risa para exorcizar el ideal ascético al que suscriben todas las infames fábricas de religiones, la risa contra cualquier forma del odio, la risa contra en “deber tener” y no menos contra el “deber ser” o el "deber pensar", la risa como disparo humorístico contra la ridiculez.

Sí, Demócrito –con y a través del propio Onfray- se rien de todo o casi todo.

Para el rebelde de Caen, Demócrito es la encarnación trágica de esa risa insurrecta que mal se lleva con cualquiera de esas entidades que –incluso hasta hoy- seguimos cabezaduramente considerando “sagradas”.

Se dice que el celebérrimo médico Hipócrates fue convocado para diagnosticar la posible locura de Demócrito a quien sus conciudadanos abderianos querían curar de su insanía reidora. La carcajadas casi continuas de Demócrito generaban inquietud y ansias de categorización dentro de la morbilidad entre las gentes que habitaban allá por el siglo V aC. aquella ciudad de la costa Tracia. Hipócrates no pudo curar de la risa a Democrito: quién puede curar un signo inequívoco de la sabiduría..?

Se dice que Demócrito, siendo aun un jovenzuelo y viviendo todavía en la casa paterna, habría comenzado su formación –mucho antes de que Leucipo lo introdujera en el mundo de la física- con algunos antiguos caldeos y magos. No sería de extrañar que su don de reir haya sido, inicialmente, un modo de alquimizar mágicamente la tragedia angustiante de ver-oír-sentir la vasta e interminable cantidad de artificios y desgracias en que apestosamente se cuece el patetismo de la condición humana. La risa como transmutación del dolor o de la impotencia. La risa como reposo transitorio ante lo irremediable.        

Reproduzco aquí abajo el link de la charla dada en París, por si disponen de un tiempo/deseo para asistir a una hora y diez minutos de maestría, y aprovechando que es del no muy profuso material oral del pensador francés que se encuentra traducido en YouTube. Sobre el final de la conferencia dice Michel Onfray:  


“Tengo una pequeña lista en caso de que quieran poner algo en práctica, les doy objetos de los que se pueden reír, esto es lo que les propongo:


Reir de dios
de los curas
del clero
de la religión
reír de las iglesias
reír de Jehová
de Jesús y de Mahoma
reír del talmud
reír de la biblia
reír del corán
reír de los budistas
reír de los hinduístas
reír del dalai lama
reír del papa
reír de los iman
reír de los monjes
reír de las monjas
de los ayatola
reír de los mollah
reír de las mujeres con velo
reír del paraíso
del infierno
y del purgatorio
reír de la muerte
reír de los tontos
reír de los brutos
reír de los incultos
reír de los periodistas
reír de los universitarios
reír de los pretenciosos
reír de los cretinos
de los imbéciles que son casi siempre los mismos
reír de los caras largas
de los aburridos
reír de los que impiden reír
reír de los padres de familia (eso los hizo reír menos)
reír de las madres de familia
de las mujeres embarazadas
reír de los políticos
de los reyes
del presidente de la república
reír de los ministros
reír del más insignificante consejero municipal
reír de los banqueros
reír de los notarios
de los agentes inmobiliarios
reír de los jugadores de golf
reír de los futbolistas
de los traders
reír de los contadores
reír de la policía
reír de los milicos
reír de los platonistas
de los filósofos idealistas
de los espiritualistas
reír de la gran risa de los anarquistas
y terminar un día por morir de risa,
                                        cierto, pero al menos, haber verdaderamente vivido.”  
 


 



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miércoles, 18 de julio de 2012

Amigos nómades, esteparios espíritus libres...



 

Amigos nómades, esteparios espíritus libres...
 




Gabi Romano





"...yo amo a aquel cuya alma se prodiga"
Friedrich Nietzsche


No puedo andar en manada. No sé. No me sale. No.

Prefiero lo primitivo y la aridez de la soledad más huraña que aceptar presencias que han entrado en las fauces de cualquier modo de estandarización. Optaré siempre por un terremoto existencial análogo a un 9.5 en la escala Richter antes que dejar que me fijen las alas en el telgopor ordenado de las voluntades entomológicas. No hay costo que deba detener a uno si el precio que se nos está exigiendo pagar involucra a la mismísima libertad de ser quien se es.  

Me importan relativamente poco y nada los sosiegos sociales, soy alérgica a los consuelos colectivistas diseñados para piaras, y tengo bajísima tolerancia a cualquiera que pretenda venderme el aura beatífica con que tiende a marketinearse la indiscernibilidad de ciertas infelices unidades gregarias. Frente a las  variaciones monótonas de convenciones bendecidas masivamente, sigo siendo sanguíneamente pirrónica. Entre “pertenecer” y “ser” iré indefectiblemente tras el riesgo ontológico.

No hago lazo fácilmente, y difícilmente pueda alguien ponerme una brida.  No me molesta que otros opten por algún tipo de entrega en fascículos de su autonomía a fin de que sus existencias sean editadas por hechiceros de la conciencia, aunque sí me irrita cuando se autoejemplifican como herederos de dudosas virtudes no sujetas a discusión alguna. Allá ellos y los usos intrumentales a los que se presten. Siendo que no concibo arquitecturizarse a sí mismo por fuera de una constante crítica diaria sobre lo que se hace y se piensa, lo que se edifica y lo que se procrastina, lo que se cree y lo que se ignora, soy capaz de ahogarme de desesperación ante la cerrazón del  otro. Tal vez sea esa la principal razón por la cual prefiero salir a nadar sola en aguas abiertas. Por mi parte me quedo siempre con el apocalipsis de mi mismidad en perpetua inquietud antes que con cualquier versión del paraíso compartido. Anarca y confusa, jamás previsible y ni gobernable. Desatada, suelta, y probablemente inmoral, pero así me elijo antes que adaptada a una moralina en ruinas o amordazada por dogmáticas exigencias con pretensiones de irrevocabilidad.    

Cuánto más pedagógicas me han resultado siempre las violentas y sinceras demencias de mis propios vulcanismos antes que las supuestas educativas serenidades patológicas que exudan de las planicies de tantos amesetamientos colectivos! Cuánto más he aprendido de mis propios desgobiernos que de cargarme a cuestas los disfraces de la modelización aceptada! Cuánto..!

Antes muerta que socializada.


Se trata esto de un encomio del cocooning?
No, simplemente intento resumir enunciativamente las preferencias a las que me conduce mi propia incapacidad físico-espiritual para soportar la estupidez crónica y practicar el fetichismo de la hipocresía universalizada. La medianía me aburre -en el mejor de los casos-, o me saca completamente de quicio -en el peor de ellos. Me conozco inasimilable, inapropiable, resistente a cualquier sombra de dominio que intente proyectar opacidades propietarias sobre mi persona.   

Frente a todo el cansador meteorismo de fachadas e inautenticidades comprables/vendibles/regalables, definitivamente adhiero a ser solar. He sido solar desde que me recuerdo en la infancia, optando por mí misma y mi bolsa de crayones antes que por ir a las fiestas de cumpleaños de semidesconocidos diablillos en las que era capaz de permanecer sentada en una pequeña silla antes que desdibujada en juegos que parecían estar hechos para alegrar neuronas de infrahumanos. Estructuralmente termino metida hacia adentro si no hay nadie o nada "afuera" con lo que valga la pena realmente tomar contacto. Introspectivismo de supervivencia ante el sinsentido. Autoprotección radicalmente sana ante las máquinas de inculcación de normalidad enfermiza.

 
Sin embargo estoy lejos de ser hermética y menos considerarme de poco habla. Amo como pocas otras cosas los deleites de un buen diálogo. Pero conversar (al menos en mis términos) requiere de un ser afín a la propia locura, de un mapa de arenas movedizas comunes, de una afinación cordal en alta comunión. Sino, cuánto más tengo con el mundo interno de mis propios murmullos interiores disparatados o sublimes! Cuánto más obtengo y aprendo con escuchar los pájaros que retornan por las tardes a sus árboles, con seguir a las abejas que curiosean las corolas, con estar atenta al viento y sus cambios de pentagrama! Quién puede ser el grandísimo necio, ciego y sordo que sostenga que un ser solitario está “solo”? No hay soledad si el oído se apoya en los flujos animados por la vida y la muerte que permanentemente nos rodean.    

Y si de compañías humanas se trata, en este punto es bueno recordar que hasta los perros cínicos sabían cuidar de los bienes de la amistad sin por ello renunciar un milímetro de su autonomía. Cultivadores de un tipo de amistad peculiar, claro está, no sujeta a normativas convencionales ni a pactos uniformizantes, los andrajosos seguidores de Diógenes sabían apreciar la belleza de lo básico y compartir esas gratificantes elementariedades sabiamente con espíritus afines. Incluso hasta el amor entre cínicos supuso, no sólo la precondición amistosa con el otro, sino el compromiso de ruptura con todo formalismo: baste para ello recordar las antisociales bodas entre el costroso Crates y la nobilísima Hiparquía, quienes felices y radiantes se dedicaron a hacer el amor en la plaza pública en señal de celebración. Festejo en la desposesión, inter-cambio de flujicidades sexuales donde sea que sean preciso ser intercambiadas (Henry Miller y June Mansfiled rodarían por similares sendas eróticas muchos siglos más tarde...)

La amistad es, sí, una forma de amor.

   
Sé que mi pequeño hato de rebeladas almas amigas está compuesta por amables seres emboscados, lobos de las estepas, tirabombas de palabras, montañeses que no se gastan en simpatizar con los imbéciles, caminantes nómades, electrones libres, anarquistas irredentos. Lógicamente tengo pocos amigos tan raros como maravillosos en un número inversamente proporcional a las obvias legiones de antiamigos que, francamente, me ne fregan.

La amistad entre emboscados es aristocráticamente generosa: se da lo que se tiene, y no sólo lo que se puede. Se da al otro sacando del infinito bolsillo de las prodigalidades simbólicas, nunca desde lo que sobra o desde el resto: se trata de "dar dándose" únicamente desde lo mejor de sí. Y no porque se pida explícitamente nada, pues incluso sucede que la amistad entre espíritus libres no suele pedir demasiado. Lo que se ofrece se da casi sin darse cuenta de tal dación porque la sobreabundancia no es de objetos sino de "mundos" (con lo cual se elimina felizmente cualquier nauseabunda forma disimétrica de caridad material). La amistad entre lobos es solidariamente feroz: nadie ha de atacar a un lobo amigo sin correr el serio riesgo de ser despellejado por la pequeña fraternidad de aulladores. Entre electrones libres lo amistoso forma delicadas partículas que dan lugar a elementos nobles, raros, inclasificables. Ser amigo de caminantes hace que siempre se esté atento a múltiples senderos abiertos y se desechen los corredores cerrados donde el aire ausente todo lo enrarece. Tener amigos nómades nos arranca de la cómodas quietudes adquiridas y nos hace sentir mejor armados ante las tormentas de arena con que el destino indiseñado nos confronta. Y siempre pero siempre esta aristocracia amistosa ha de preferir las cuevas de la noche para el encuentro, las madrugadas activamente dialogadas, los vinos siempre descorchados a tiempo, las caricias para el paladar, los placeres dionisíacos, la música como refugio para los males o como danza que celebra los bienes.

Me place el tiempo ganado o perdido entre wanderers, caballeros andantes, damas afrodisíacas, rolling stones, viajeros pariendo dimensiones  alternas de las que nos reiremos a pata ancha a la mañana siguiente tambaleando entre las ruinas de la resaca. Sólo entre esos espíritus liados por el afán de libertad y el hambre de transmutar valores es que concibo darme al arte de  esculpir la roca dura de la amistad. Por debajo de esa vara, prefiero refugiarme en las bondades de mi ermita.

Como Heracles ante sus trabajos, como Odiseo ante las naufragantes consecuencias de su propia altivez arrogante, como el mirmidón Aquiles esquivando imponderables flechas, como el desapegado Siddharta sentado bajo el árbol, siempre estamos descomunalmente solos al enfrentar nuestras disfuncionales brumas endógenas o las zarpas inclementes de las circunstancias exógenas.

Nada hay más arduo que no dejarse a sí mismo reposar en los pusilánimes decorados de la justicia, en los microinfiernos del sistema de salud, en las amargas farsas religiosas: sé tu mejor juez, tu propio sanador, tu único sacerdote sagrado. A partir de ese punto, sí, arraigar la amistad. Una amistad que se debe saber retirar a tiempo de los atentados constantes que tienden a banalizarla, instrumentalizarla e incluso moralizarla.

Ser amigo es co-afirmarse mutuamente con un ser afín, bajo el cielo común de la exigencia ético-política de ser soberano de sí. Partiendo de ese insoslayable punto de anclaje de uno mismo en uno mismo, entonces sí, vagar de a dos, juntarse en temporales bandadas de solitarios que dejan de serlo sin extraviar el tesoro de cada unicidad. Compartir es disponerse a seguir siendo rotundamente quien se sea intersectando activamente territorios sintientes, pensantes y sensibles con el otro.           

Se puede ser amigo entre esclavos, claro está. Pero cuánto más alto es el vuelo de dos aves que bien saben ser Amos de sus propios vuelos..!

A mis amigos y amigas, por siempre incorregibles espíritus libres, gracias por ser y estar.




 
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lunes, 9 de julio de 2012

Chamfort: goza y haz gozar?




Chamfort: goza y haz gozar?





Gabi Romano



Sébastien Roch Nicolas (Chamfort) es retomado, recreado y recuperado por Michel Onfray a través de la postulación del llamado "imperativo categórico hedonista", a saber:




“Goza y haz gozar,
sin hacer daño ni a ti ni a nadie,
he aquí toda moral”.



A primera vista resulta un postulado grato, tentador, irrechazable de algún modo. Bajo esta "orden hedónica" uno imagina una deliciosa promesa de placer sensualista intenso y saludable. Como "imperativo" es de los pocos que dan ganas de obedecerlo sin cuestionamientos. 


Pero, rumiado un rato, el escepticismo no tarda en ganar la pulseada por sobre la intencionalidad inicial de entregarse a pregonarlo como una buena nueva para los sentires. Me pregunto, ¿posee este  desafiante imperativo chamfortiano un horizonte de realizabilidad auténtico? 


Para empezar el placer propio no siempre concuerda con el placer del otro. Aún entre dos seres atraídos por los misteriosos hilos del deseo puede suceder esa discordancia en tempo, y en forma también. No siempre lo que se desea nos place, aunque lo que nos place sí nos puede mantener en estado deseante. Pero aún eso que conjuntamente deseamos y nos place, no siempre satisface pareja y uniformemente. Si nuestros intercambios deseantes han de basarse en sostener y autoimponernos garantizar nuestro propio placer en primera instancia -como saludable y egoístamente debe ser, por otra parte- esto definitivamente no cierra en muchas ocasiones con aquello de "sin hacer daño a nadie". Los placeres propios son de uno y para uno, en primera instancia. Por ello las búsquedas hedónicas pueden o no concordar con los placeres y búsquedas hedónicas del otro. Sí, el deseo nada entiende de justicia, es así nomás la cosa. 
 
Los encuentros voluptuosamente vitalistas, potentes y potenciantes de nuestro deseo pueden intersectar hermosamente con el otro, en cuyo caso se entrelaza lo que a ambos les produce placer con lo que decodifican y ofrecen como goces al otro. Estaremos así gozosamente com-placiéndonos y co-donando satisfacciones en una suerte de ritornello circular de goces. Pero esta maravilla de experiencia no está siempre al alcance de nuestras intersecciones e intercambios. 


Hallar el propio camino hacia lo placentero y no detenerse, seguirlo hasta sus últimas consecuencias,  es justamemte algo completamente regido por la singularidad de los propios circuitos de goce. Y esos circuitos de goce pueden perfectamente dejar al otro en estado de tristeza, daño, insatisfacción, pena o sencillamente apartado circunstancialmente de mí, excluirlo porque se ha hallado lo placentero en otro - con otro intercambio intersubjetivo. Inversamente, el otro puede dejarlo a uno a un lado de sus propios devenires hedónicos. Disfrutar y entregarse a un benéfico fluir de satisfacciones no es en sí moralmente bueno ni malo. Incluso puede resultar muy vitalizante. Pero donde el planteo resbala es en el plano de la propiedad privada de los sentires: los revolucionarios de todas las épocas han obviado elaborar las dificultades de desprivatizar los títulos de propiedad que detentamos todos cuando se trata de nuestros lazos de amor. Probablemente Sartre ha sido de los pocos que trató de pensar con algo de rigurosidad intelectual qué sucede en esa tierra belicosa en que los lazos con alguien se baten a duelo entre el sentido de apropiación del otro y las contradicciones abrumadoras que cada "propietario" experimenta en sí mismo cuando admite que el deseo es inenjaulable.   

Seguramente, en muchos casos, la intencionalidad de realizar la propia hedonicidad no parte de la mala fe ni de la voluntad de dañar (pues sólo se ha tratado de responder adecuadamente a nuestro impredecible maquinamiento deseante) pero el daño al otro puede produce igual, incluso más allá de esa falta de voluntad manifiesta de generarle maliciosamente dolor o sufrimiento. El tema de amar múltiplemente -que nada tiene que ver con la moda del polyamori y similares, sino con la condición natural de la subjetividad de no poder anclar la nave del deseo amoroso a ningún puerto de manera constante ni perpetua- pone en visibilidad las dificultades reales de practicar este simpático y lúdico imperativo hedonista que defiende Onfray y postulara Chamfort en la segunda mitad del siglo XVIII.

La tensión del amor se juega en esta filosa ética del deseo cuyo apriori conceptual supone la imposibilidad realista de adherirse a un sólo y único objeto de satisfacción placentera. La lente caleidoscópica de los Amores Múltiples suele ayudarme a observar con crítica acidez hasta las buenas intenciones de los filósofos más cancheros y rebeldes de la actualidad. Seguiré con la lupa en mano y el caleidoscopio escéptico filtrándo lo que me entra por las retinas, sospechando de las postulaciones libertarias más audaces antes que adhiriendo frívolamente a sus aparentes grititos de desenfado. No parece quedar otra vía más que la sincera revisión de conexiones y cortocircuitos entre la condición humanamente natural del amar múltiple, la búsqueda de un hedonismo no destructivo y las problemáticas del deseo.

Mientras dejo por aquí un retrato de Chamfort, pues nunca está de más quitar del "anonimato visual de rostros" a los filósofos y hombres del pensamiento (al menos uno empieza a ubicar una frase, una idea, un decir en una cara personalizable y un cuerpo otrora real del que provino ese encadenamiento de palabras o conceptos). A la filosofía le viene bien corporizarse después de tanto idealista veneno platónico: devolver el cuerpo al acto filosofante, emergerlo del lugar de interdicción al que lo condenó el ascetismo horrorizado de los vaivenes de la materia y los ecos grises de la filosofía tradicional.


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domingo, 8 de julio de 2012

Salud y enfermedad: el arte de invertir perspectivas - Gilles Deleuze




Salud y enfermedad: el arte de invertir perspectivas




Nietzsche nos exhorta a vivir la salud y la enfermedad de tal modo que la salud sea un punto de vista vivo sobre la enfermedad, y la enfermedad un punto de vista vivo sobre la salud. Hacer de la enfermedad una exploración de la salud, y de la salud una investigación de la enfermedad: «Observar como enfermo conceptos más sanos, valores más sanos, y luego, a la inversa, desde lo alto de una vida rica, sobreabundante y segura de sí, sumergir la mirada en el trabajo secreto del instinto de decadencia; ésta es la práctica en la que me he entrenado más tiempo, esto es lo que constituye mi experiencia particular, y en lo que me he hecho un maestro, si es que lo soy en algo. Ahora conozco el arte de invertir las perspectivas...» (Ecce homo). No se identifican los contrarios; se afirma toda la distancia, pero como aquello que los remite uno a otro. La salud afirma la enfermedad cuando es puesta como objeto de afirmación su distancia con la enfermedad. La distancia es, en definitiva, la afirmación de lo que distancia. ¿Acaso no es precisamente la Gran Salud (o la Gaya Ciencia) este procedimiento que hace de la salud una evaluación de la enfermedad y de la enfermedad una evaluación de la salud? Aquello que le permite a Nietzsche hacer la experiencia de una salud superior, incluso en el momento en que está enfermo. A la inversa, no es cuando está enfermo que pierde la salud, sino cuando ya no puede afirmar la distancia, cuando por su salud ya no puede hacer de la enfermedad un punto de vista sobre la salud (entonces, como dicen los estoicos, el papel ha terminado, ha acabado la representación).


Gilles Deleuze
En "Lógica del sentido"


                            
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sábado, 9 de junio de 2012

Nos roban la luna - Vladimir Mayakovski




Nos roban la luna
(Vladimir Mayakovski)




"La primera noche, ellos se acercan y toman una flor de nuestro jardín. No decimos nada.
La segunda noche ya no se esconden, pisan las flores, matan nuestro perro y no decimos nada.
Hasta que un día, el más frágil de ellos, entra solo a nuestra casa, nos roba la luna,
y conociendo nuestro miedo, nos arranca la voz de la garganta,
y porque no dijimos nada,
ya no podemos decir nada."




Vladimir Mayakovski
Poeta y revolucionario ruso
(1893-1930)


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