viernes, 6 de marzo de 2009

Abnormal





Abnormal



There is a little abnormality,
but nothing that will stop me from playing.
It's nothing that will bother me emotionally.

Jiri Fischer




Foucault.

Tengo en mis manos un lindo libro sobre “Sir Michel”. Esta prologado por el gran Goyo Kaminsky. Se trata de “El yo minimalista y otras conversaciones”, una serie de entrevistas que tienen como protagonista a Michel Foucault y en donde tambien se incluye el tan citado “Deseo y placer” de Deleuze. Inmediatamente antes de este texto habia terminado de leer “Abnormal”, tambien de Foucault (sisi, estoy pasando por un periodo de sobredosis con mi querido pelado frances…)

Sigo creyendo que quien se precie de al menos intentar “Pensar”, no puede evitar hundirse en la compresion de todo aquello que Foucault indago, ya alguna vez, con el bisturi de su pluma y la tenacidad de sus interrogaciones: en que consiste el dominio de si; como impactan los procedimientos de verdad en nuestras vidas; de que se trata el poder y cuales son sus modos coactivos de producir subjetividades; que sentido tiene resistir y desarrollar contrapoderes; que es un “cuerpo” (en el sentido anatomoyfilosofico del mismo); en que consistiria un saber acerca de los placeres; como alcanzar una comprension mas acabada de los mecanismos de sujecion moral y social; y siempre (siempre) apuntarse a todo lo que tienda a una etica del cuidado de si.


Foucault.



Foucault piensa en la posibilidad de un poder que no degluta a la singularidad, que no normalice. Un poder tal que sea mas indigente en lo que hace a su voracidad por crear “criaturas similares”, existencias en serie, sujetos clonados por sus deseos prefabricados a medida de sus respectivas sociedades de control. Tal vez, en esa indigencia de totalitarismo del poder, existan mejores posibilidades para que los cuerpos se vuelvan capaces de deconstruir sus jaulas de jerarquias. Foucault desea (aunque el mismo deteste la palabra “deseo”) un placer que arrincone la disciplina y se abra a la pluralizacion de los gozos. Apuesta a vinculos sexuales nonatos, aun impensados, vinculos respetuosos de la insularidad solar de cada ser pero a la vez, mas conectivos con los placeres de aquellos que se involucren en un lazo. El caso es que, temo, que para alcanzar todo –o al menos, parte de esto- hay que ser algo… abnormal?

Ya no se trata de ser “diferente”, o singular, o rescatar la “unicidad” de cada ser. Para resistir a la jaula coactiva del poder hay que habitar cierta abnormality (vale destacar que la psiquiatria, desde 1840 y hasta casi fines del siglo XIX se encargo de autoorganizarse como corpus teorico y describir las “anormalidades”, a punto tal de poder definir a esta disciplina como una verdadera “tecnologia de la anormalidad”). Hubo que esperar hasta la llegada de Freud para desenmascarar esta concepcion psicopatologizante y criminalistica de lo anormal. A partir de lo elucidado por el viejo hacedor del psicoanalisis, se pudo comenzar a pensar en la inmensa cantidad de elementos psicopatologicos que hay a diario en la vida de cualquiera. El austriaco se encargo de dejar bien en claro a lo largo de su vasta obra, que no hay sujetos normales, ni familias normales, ni parejas normales, ni lazos vinculares normales, ni psique normal. Amigos, la normalidad es una ilusion mas, un idolo mas por derribar surgido de las entrañas del racionalismo moral.

Pero senalar la desnudez escandalosamente incandescente de lo real como algo plagado de “anormalidad”, es cuanto menos, molesto, incomodo. Y desde luego, tambien es… inquietante.


Saberse abnormal supone cuatro posibilidades resolutivas:

a) Distraerse del asunto y abocar todo esfuerzo a ajustarse a las normalidades y adaptaciones necesarias para sobrevivir socialmente incluido.

b) Desesperarse por no poder seguir a pie juntillas el item a)

c) Profundizar los aspectos mas tenebrosos y oscuros de nuestra abnormality a punto tal de empujarla hacia lo monstruoso, lo temible, lo mortalmente desestabilizante. Esta opcion es la que rapidamente controlan las instituciones represivo y/o punitivas como el sistema criminalistico-carcelario y la hospitalizacion-medicalizacion psiquatrica.

d) Darse por enterado de que aquello que en nuestras vidas “no se deja ajustar” es un signo de salud que se presenta con el rostro de la molestia, la enfermedad, el dolor, la infelicidad, y… empezar a Pensar al respecto. Asi, con mayusculas.



Indudablemente, eso de pensar e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e que es lo que implicaria afirmar que somos estructuralmente abnormal beings es un desafio no apto para cualquiera. La gran mayoria intenta –dolorosamente, casi siempre- entrar como sea en el cumplimiento de la opcion a). Pero quien resuelve pensar en su propia incapacidad para “volverse normal” es alguien que, sencillamente, no puede hacer otra cosa. Porque –como decia Deleuze en su texto sobre Proust y en el tan citado “Diferencia y Repeticion”- se piensa porque “se es forzado” a hacerlo, porque algo de nuestro “ahi” clama, nos reclama, nos pide pasaje en la existencia exigiendonos con ello el precio de deshacer(-nos) lo que “no cierra” en ese “ahi”. Algo de nuestro acontecer como sujetos insiste en ser rehecho en un nuevo “ahi”. Algo pide un nicho donde morir y al mismo tiempo un nido donde renacer. Ese “ahí alterno” dibujara asi sus primigenios contornos en la tejeduria de nuestro silente y constante pensamiento. De ese forzamiento que es el duro acto de pensar, derivan imprevistas formas, raras respuestas que solo se tornaran armonicas en nuevos “ahies”. El malestar que nos invade por nuestros desajustes respecto de incumplir con lo “normalizado” pone en jaque la consistencia de nuestra subjetividad. Pensar en tales “anormalidades-desadaptaciones” respecto de lo mandatado social y moralmente, puede ser un proceso duro tal como lo es una enfermedad para la carne. Pero luego, si autenticamente libres nos atrevemos a convalecer de modo pensante respecto de aquello que nuestra “desadaptacion” nos advertia, devendran nuevas combinaciones existenciales, se iran estableciendo minimas o bruscas diferencias de estado en relación a los viejos estados que conocíamos-viviamos y en los cuales nos situábamos dolidamente como sujetos funcionales al poder uniformante. Convalecentia. Una palabra para sintetizar ese desapegarse de los sintomas, salir de la borrosidad, abrir una linea de fuga de la sensacion de “fuera de foco”. Reconfigurarse. Y entonces, reconquistarse a si mismo, pero ahora, en la libertad de ir siendo otro. El arduo trabajo del pensamiento acompaña durante el convalecer pues es solo pensando como transfiguramos los signos del padecer en signos de otras posibilidades mas sanas. Pensando nos adentramos en esos estados sensibles, tan invisibles para los otros como indecibles o balbuceantes resultan incluso para uno mismo. Pensar es una potencia reparadora que resta poder aniquilatorio a la sensacion de anormalidad.


En una entrevista de 1977 Foucault decia:

"siempre hay dentro de nosotros un algo que combate a otro algo".

Certo, certissimo…


Unos años antes, volviendo de los EEUU, habia señalado en la misma direccion: "Se trata de escapar a todo eso", decia, “es necesario inventar con el cuerpo -con sus elementos, sus superficies, sus volúmenes, sus honduras- un erotismo no disciplinario: el de un cuerpo, sumergido en un estado difuso y volátil gracias a encuentros casuales y placeres incalculables".

Yo suelo llamar a esto “disponibilidad para lo multiple

Pero para experimentar esa intensidad corporal, esa intensificacion erogena de un cuerpo que se indiscipline respecto de sus ataduras y “modos organizados” de sí mismo , para vivir de acuerdo a esa multiplicacion de experiencias sin calculo ni mesura, hay que ubicarse (y vuelvo al punto de partida) hay que “bancarse” habitar una posicion existencial abnormal.

Esta postura foucaultiana respecto de desenjaularse de las propias microdictaduras por las cuales nuestro cuerpo sufre la (imposible) exigencia de ser “normal” se encuentra en las antipodas del esquema relacional de Sade. En Sade, el placer lleva a la paradojal destruccion del otro (paradojal, porque si el otro sucumbe, desaparece junto con el la posibilidad de seguir teniendo a “que-quien” hacer jugar el juego del sufrir), arrastra hacia el dolor como inexorable aliado del goce, conduce a la crueldad y a las variadas formas que asume la muerte. Por su parte, y en oposicion a esta postura de goce sadiana, Foucault y filosofos como Julien La Mettrie apuestan a experiencias compositivas que celebran al otro en clave etico-hedonista. El otro me da placer sin voluntad de danmificarme, lo cual lleva a una experiencia positivizante que respeta y alienta el erotismo solar de los involucrados, erotismo exhuberante, festivo, alegre, reciprocamente vitalizante. Ese bello hedonista disoluto y feliz epicureo que fue Julien Offroy de La Mettrie -un desacatado e increible sujeto que fue medico y vivio como contemporaneo de Kant - nos lego sus pensamientos teologicos y filosoficos (obviamente, radicalmente materialistas), sus razones ferreamente ateas, y una biografia libertina que lo llevo a estar exiliado varias veces por el ejercicio inaceptable de estas "virtudes subjetivas" durante el siglo XVIII. La Mettrie resume su estetica del placer en uno de sus escritos, “El arte de gozar” (desafortunadamente, y como no podia ser de otro modo, varios de sus libros eran tan poiticamente incorrectos que no tuvieron otro destino mas que ir a parar a la hoguera francesa). En este curioso texto antecitado, La Mettrie plantea estos sus principios anti-sadicos:


"Placer, Maestro soberano de los hombres y de los dioses, ante quien todo se desvanece, incluida la propia razón, sabes cuánto mi corazón te adora, y todos los sacrificios que te ha dispensado. Ignoro si mereceré ser partícipe de los elogios que te concedo; pero me creería indigno de ti, si no me preocupara por asegurarme tu presencia, y por darme cuenta a mí mismo de todos tus favores. (...) Sigamos por doquier al voluptuoso, en sus discursos, en sus paseos, en sus lecturas, en sus pensamientos... Distingue la voluptuosidad del placer, como el olor de la flor que lo exhala, o el sonido del instrumento que lo produce. Define la orgía, un exceso de placer mal administrado, y la voluptuosidad, el espíritu y la quintaesencia del placer, el arte de usarlo con moderación, de conducirlo mediante la razón, de disfrutarlo por el sentimiento. ¿Es culpa suya, acaso, si se tienen más deseos que necesidades? Es verdad que el placer se parece a la esencia aromática de las plantas; de la cual uno se toma tanto como se inspira. Es por esta razón por lo que veis al voluptuoso escuchar atentamente la voz secreta de sus sentidos dilatados y abiertos: él, para mejor oír el placer, para mejor recibirlo, ellos. Pero si no le son los adecuados, no los excita: perdería la perspectiva de su arte, la sabiduría de los placeres".



Para vivir de acuerdo a tales principios hedonicos, es imperativo, en primera instancia, prestigiar nuestras diferencias desadaptativas pensando acerca de ellas. No silenciandolas, ni ignorandolas, ni desoyendo sus sintomaticos modos de expresarse. Desacobardarse de la comodidad quejosa que siempre brinda el dolor resentido y ajercer la libertad de pensar en y por si mismo.

Y luego si, cuando la tarea del pensar aparta el costado sintomatico de la normatizacion imposible, se trata de disponer en el mayor grado de autonomia que podamos, de todo nuestro potencial festivo a fin de honrar nuestro caracter abnormal.



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lunes, 2 de marzo de 2009

Seguir siendo (...nomade)




Seguir siendo (...nomade)




Tell me what your prisons are.

Bernard-Henry Levy
"In the footsteps of Tocqueville"







"A Sartre nunca le gustaron las casas. A pesar de lo que se ha dicho, fue propietario de una: el piso que compró a la muerte de su género y donde vivió diecisiete años, de 1945 a 1962, con su madre. Pero no le gustaba. Lo que no le gustaba, lo que nunca le gustó en el hecho mismo de tener una casa, es que se trata de un depósito de ser, una sedimentación de identidad y existencia. Se cree que las casas están hechas con piedras. Error: están hechas con recuerdos. Retazos del pasado. Están hechas con alma muerta y, se quiera o no, con resentimiento. Sartre sin lugar donde caerse muerto. Sartre sin domicilio fijo. El rechazo, también en esto, a todo lo que podría fijar, solidificar el ser en fusión que quiere seguir siendo. No ser, y por lo tanto no tener. Ser poco, y por lo tanto poseer lo menos posible."





Fragmento de "Le Siècle de Sartre" - Bernard-Henry Levy


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miércoles, 25 de febrero de 2009

Intensamente pensar



Intensamente pensar





Für die Götter kommen wir zu spat…


(Llegamos demasiado tarde para los dioses…)


Martin Heidegger
Aus der Erfahrung des Denkens,
“Desde la experiencia del pensar”



Y para qué pensar?

Para qué detener los pasos en ese desvan que es el pensamiento? Desvan semiconocido, hilado entre palabras y silencios, en cuyos espejos todos nos reconocemos al entrar, pero tantas veces nos desconocemos al salir.

Y para qué pensar?

En primer lugar podria decirse, no podemos evitar el pensamiento. Heidegger mismo ecuaciona el ser al pensar. Desde este punto de vista hay una inevitabilidad respecto de la experiencia del pensamiento desde el propio inicio de la vida, un pensamiento que avanza inteligentemente hasta un determinado desarrollo de la racionalidad conceptual, e incluso, transpasa a esta ultima para tornarse abstraccion logica. Que somos seres rehenes del pensar, no es entonces novedad alguna. Pero tambien piensa un chimpance, con lo que el patrimonio de los juegos inductivo-deductivos no nos hace gozar de demasiada condicion privilegiada. Estamos dotados de razon, y por ello, capturados en la red del logos desde nuestro nacimiento. Pero la pregunta por el pensar y su posible “para qué” invita a indagar en otra direccion: alli donde se intersecta pensamiento, intensidad y radicalidad.


Pensar –en un sentido, entonces, radical del termino- exige en primera instancia descalzarse de toda urgencia y dejar en suspenso la preocupacion por el tiempo convencional. Abrirse, si, a otro modo de la temporalidad. Tiempo contemplativo. Tiempo que desconoce la prisa, las horas, el control. Tambien requiere disponerse a desembarazarse de cualquier intencion conclusiva respecto de “hacia donde” puede conducir ese pensar a que nos entregamos. Pensar, en clave de intensidad, es permitirse una falta de objetivo, un dejar de perseguir al pensamiento como finalidad-producto (puede que devenga una produccion de tal entrega al pensar, pero en tal caso se trata de un asunto secundario que podra suceder o no, una precipitacion dichosa de lo pensado en algo decible y de lo decible, en algo comunicable que quiza se configure como quiza no lo haga jamas) pues pensar desde la intensidad no implica llegar a dar con un “producto” (lo pensado) sino entreabrirse a una experiencia bastante ajena a los modos convencionales de producir pensamiento y por eso mismo, no siempre factible de ser transmitida. La intensidad de un pensamiento radical, definitivamente, no es mesurable bajo la logica de la mercancia, ni siempre es decodificable bajo los criterios del paradigma comunicacional .


En el pensamiento intenso se trata de algo bien diferente: dejar que algo suceda pensando. E incluso, sin pretender pensar. Pensar sin pensamiento previo. Y en este punto fusiona meditar –en el sentido budico e indio de la palabra- y comtemplar pensativamente. Dejarse ir. Y asi como deciamos que hay una entrega a un tiempo contemplativo ignorante de los relojes y las cronologias, hay tambien aqui algo que es del orden del Gelassenheit, del abandono. Para pensar intensamente es preciso quitarse no solo los zapatos caminadores, sino el mayor de todos los pesos que cargamos. Debemos dejar todo lo nuestro, y en ese abandonar, dejarnos a nosotros mismos, vaciarnos en un maximo posible respecto de las evidencias que nos dan solidez a nuestra identidad. Aflojar el nudo de la identidad. Olvidar el trajinar del sujeto funcional que nos devora la mayor parte de nuestras jornadas. Descargar las pesadas piedras del “debes ser” e intentar, en ese aparente debilitamiento de lo que somos, fortalecer lo que se ha de llegar a ser. Pensar intensamente implica tambien, tolerar la espera de algo desnocido que advendra. Sin fecha, sin pasaje reservado, sin garante. Tolerar lo que advendra de nosotros mismos a condicion de tambien vaciarse de los sentidos familiares, pues esos sentidos no son otros mas que las repeticiones significativas que bullen bajo la mascara de nuestras singulares neurosis, las mas de las veces, atenazandonos con su rosario de exigencias morales.

Dejar de ser para dar acogida a lo viene, a lo que vendra a ser. Sin saber. Solo, deserto de tanto como podamos desertar.

Piensa intensamente quien, desamparado de toda evidencia sobre si, se debilita respecto de sus coordenadas identitarias habituales mientras se fortalece como “ser de lo inllegado”. Debil respecto de quien ha sido y creido ser, fuerte respecto de la posibilidad invisible en la que el pensar abre la grieta a fuerza de preguntar insidiosamente.

Pensar es permitirse una intensa demora en una suerte de wilderness adventure cuya resultante no es un punto, sino un cruce en el que fluiran concurrentemente la maximizacion de lo que somos, la exhaltacion de nuestras potencias, y la celebracion de la vitalidad. Pero para llegar a ese trazado convergente entre el deseo, la pasionalidad alegre y la vida, hay antes que afilar la espada y ser buen conocedor de las artes de la guerra. Albert Camus decia que comenzar a pensar es tambien comenzar a ser minado. Con ello introducia, poeticamente, que quien piensa hasta las ultimas consecuencias de ese pensar, se topa con diversos combates, se bate a muerte con lo que de muerte hay dentro de sí, y con lo que debe matar de entre sus decadentes simbolos y elecciones. Debe corregir con el corte de su espada lo pasado, el tejido muerto de ese pasado. Y como buen combatiente, debera saber que lo que devenga como “pensamiento” pondra en riesgo su vida. En que sentido la vida es arriesgada en el pensar? Pues lo que se pone en riesgo es la vida tal como uno la ha venido interpretando hasta ahora. Volverse una sola y unica obra que entrame pensamiento y existencia entraña combates varios, y en distintos frentes. Y con armas varias. Claro, indudablemente desde lo presentado hasta aca puede inferirse que esto de la “intensidad pensante” no es para todos. Es cierto. Pensar, en este sentido que aca se esta planteando es asunto de Espiritus libres y fuertes, de quienes se arriegan y apuestan a la dura empresa de ser Amos de sí mismos. Quien no pueda alcanzar esta condicion de fortaleza subjetiva, bueno, puede rezar, besar la cadena que lo ata dia tras dia a su decadencia, o resentirse contra aquellos que si pueden hacer de su vida una obra indiscernible respecto de lo pensado y lo vivido. Tambien se pueden hacer las tres cosas al mismo tiempo (elevar plegarias, arrodillarse ante el deber y buscar culpables-enemigos a quienes ajusticiar aunque sea imaginariamente deben formar parte de los habitos mas frecuentes de nuestra especie humana). Las religiones, la agrupabilidad politica y los cementerios estan llenos de fanaticos de la debilidad. Y, sino, siempre queda hacerse el ciego. O simplemente mirar para otro lado e ignorar este llamado a la peligrosidad de nutrir la propia vida de un pensar apasionado y vigoroso. Pero aun asi, se mepodria decir, quienes opten por cualquiera de las opciones resentidas o nihilistas, igualmente seguiran pensando. Desde ya! Pero entonces aclaremos una vez mas que la mera posesion, uso e intercambio de representaciones e ideas no es aquí lo que llamamos “un pensamiento intenso”. Millones de seres humanos piensan, razonan y generan ideas a diario sin que por ello muevan un apice la empinada direccion descendente que constituye el triste decaimiento en que ven transformarse año tras año sus existencias. Podran dedicarse a elucubrar ideas mas o menos banales, a hablar sostenidos por patrones repetitivos de conversacion, todo lo cual no es mas que un ejercicio neuronal de entre otros con una consecuencia logica tranquilizadora: soy uno mas, nos parecemos, pertenecemos a la manada, nos damos el consuelo de la compañia entre iguales. Pensar intensamente tampoco tiene nada que ver con la asepsia de acumular conocimientos, ni con la pedagogica voluntad que envuelve el circulo de aprender y enseñar. A veces surge menos la voz y mas el silencio en quines experimentan la radicalidad de hundirse en contemplar pensantemente. El silencio de quien desde la intensidad hace pensamiento, es el silencio de quien se expone a su propio limite osadamente, indisciplinadamente. Y a veces el silencio de quien piensa intensamente se interpreta como hermitañez cuando es sana soledad escogida.

Y para qué pensar?

Pensar radicalmente sera, ha sido y es un acto peligroso por los circulos concentricos que dibujan las consecuencias de ese atrevimiento: nos pone en peligro respecto de quienes creemos ser, sobre lo que creemos querer, y acerca de quienes creemos son aquellos a quienes amamos.

Pensar es remover los cimientos de sí-mismo (Selbst), y en ese agitarse del suelo de creencias sobre las que hasta entonces nos manteniamos firmes y a salvo como embalsamadas mariposas de museo, asi, fijados al ancla de una identidad multicolor tan estable como paralizante, en esa misma remotio que genera el pensamiento intenso, se conmueven tambien las referencias que nos ligan a nuestros queridos seres, nuestros amados proyectos, nuestras defendidas ideas, nuestros acariciados sueños. Todo queda puesto en cuestion. Tal vez por esto mismo, pensar requiere de una desmesurada fortaleza interior, porque lo que asoma como “lo pensado” esta demasiado cerca del desengaño, y el desencanto lo esta del dolor. Pensar, duele. Era Veyne quien decia que pensar no nos consolaba ni nos hacia felices? Pero se trata de atravesar el dolor de pensar, convalescer y salir mas vivo, mas sensualizado con la experiencia de existir, volver a salir por el ducto –no ya uterino- sino el de si mismo y descubrir, desnudamente, haberse vuelto mejor amante entre las piernas de la vida

La intensidad radical de un pensar asume la decision de correr riesgos. Riesgo entonces para sí-mismo, pero tambien amenaza para el pequeño y venerado mundito de vinculos-objetos-razones-planes que arman las trazas y arquiecturas emocionales de la vida diaria. La demora en el pensar implica el peligro de que lo que alli hilvanemos como pensado nos haga sentir inciertos, asustados, desconocidos para nosostros mismos, descolocados, desconfigurados respecto de lo que eramos antes de esa entrada en aquel complejo desvan del pensamiento. Mientras se piensa intensamente, recobran vida interrogaciones olvidades a fuerza de domesticacion y disciplinamiento moral. Por eso, pensar es una sagrada desobediencia cuyas armas toman la forma de preguntas que mientras apuntan, inquietan, y mientras inquietan, acechan, y en tanto acechan, incomodan y generan primarios temores. Pensar es, no solo en este punto, “una molestia”, sino una promesa de inseguridades desencadenables para aquellos con quienes diariamente hacemos lazo, pues lo pensado siempre corre la tentacion de tornarse en lo comunicado, lo decible, lo que –a veces estupidamente- queremos hacer saber al otro. Y el otro quiza, no puede o no sabe o no desea correr el riesgo de desestabilizar sus –precarias…- seguridades subjetivas. A veces el otro no quiere de-subjetivizarse, ni poner sus valores patas para arriba, ni patear el trasero de sus erroneas o estrechas creencias que sin embargo tiene la monumental funcion de mantenerlo vivo (y bien sabemos desde Nietzsche cuanto de la mentira esta puesto al servicio del funcionamiento de la vida). A veces el otro esta atado a su cadena, ciego, cargado de deberes como un camello mudo, y sin embargo no puede tirarse del acantilado de las asfixias hacia las revitalizantes aguas de la transmutacion de si mismo. Sencillamente resalto, no puede. Asi, sin mas. Conozco pocos que sopesen que vale la pena el dolor de la desilusion para luego alcanzar placer en el desenmascaramiento de sus fantasmas mas amados. La palabra dicha en voz alta del pensador parresiasta es inevitablemente generadora de desorden, caos simbolico y dolor. Y no todos se hallan en condiciones de lidiar con estos factores.

Como acto intrapersonal -o raras pero bellas veces, acto en dueto o grupal- pensar en clave intensa es entonces, siempre, un hecho politico. Toda radicalidad pensante finalmente erosiona la memoria farsante y repetida a que apela el poder a traves de las ilusiones gastadas que vende con su maquinaria normativizante ferozmente valoradora de la igualdad inclusiva. Solo los capaces de considerarse a si mismos como vitalmente diferentes pueden hacer del pensar una intensidad politica, subversiva en terminos de valores, y dadora de sentidos ineditos. Lo pensado desde la radicalidad intensa termina de algun modo reconfigurando las formas de inteligir el “ahí”, expresando eso mismo habiente desde una, tambien, intensidad expresiva novedosa.


Y para qué pensar?


Pensar intensamente es dejar que la mirada capte entreluces, sombras raras, grietas no percibidas hasta ahora, nuevos nidos para semillas que no han dado a luz aun. Es abandonarse a tactar ese “ahi” de un modo mas ancho, menos asmatico, mas integral, menos estrecho, mas lozano, menos enfermo.


Pensar, radical e intensamente, es volverse mas inmoral, e infinitamente mas etico.


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miércoles, 31 de diciembre de 2008

How can you mend...?



How can you mend...?




Misty memories of days gone by...



En mis epocas de relativa pero abundante despreocupacion juvenil -alla lejos...- recuerdo haber escuchado esta cancion de los Bee Gees. Me gustaba tanto! Ahora entiendo su mensaje bastante mejor que entonces. De joven el dolor es algo tan ajenizable con respecto al puro presente en el que primordialmente uno mueve su vida, que casi no se si cabe hablar de "dolor" propiamente dicho en la juventud. Hoy escucho esta cancion ("How can you mend a broken heart?" o "Como puedes arreglar un corazon roto?") mientras este año se va yendo (cuanto DESEO que se vaya de una vez!!!!) y que comience otro ciclo. A veces cerrar circulos es imperativo, mas alla de fechas simbolicas y calendarios de arbitrarios principios y fines. Quiero que el 2008 se vaya lejos, lejos, lejos. Remendarlo de algun modo con este fin simbolico. Y deseo que llegue kairologicamente aquello que ha de llegar con el nuevo despuntar de un enero en Buenos Aires. Buenos Aires ... cheer me up!


PD.: Esta es una version bastante actual -que sin embargo conserva la belleza de la vieja y original balada de mi pubertad- de los hermanos Gibb, es preciosa. Realmente me remonto a otro tiempoespacio. Y la estoy cantando en medio de la cena de fin de
año en la que espero perder la conciencia en algun momento (porque bailar no puedo, tengo un cuello tipo Filadelfia sosteniendo mi propio cuello, que fin de año, carajo!)







I can think of younger days

when living for my life
was everything a man
could want to do.
I could never see tomorrow,
but I was never told about the sorrow.

Puedo pensar en días lejanos
cuando vivir la vida

era todo lo que alguien
podía querer hacer.
Nunca pude ver el mañana,
pero nunca me contaron del dolor.

And how can you mend a broken heart?

How can you stop the rain from falling down?

How can you stop the sun from shining?

What makes the world go round?

How can you mend this broken man?

How can a loser ever win?
Please help me mend my broken heart and let me live again.

Y cómo puedes curar un corazón partido?
Cómo puedes evitar que la lluvia caiga?
Cómo puedes evitar que el sol brille?
Qué es lo que hace girar al mundo?
Cómo puedes curar a este hombre partido?

Cómo puede un perdedor ganar alguna vez?

Por favor ayúdame a curar mi corazón partido
y déjame vivir de nuevo.

I can still feel the breeze that rustles through the trees,
and misty memories of days gone by.
We could never see tomorrow,
no one said a word about the sorrow.

Aún puedo sentir la brisa que susurra a través de los árboles,
y los recuerdos empañados de días pasados.
Nunca pudimos ver el mañana,
nadie dijo una palabra sobre el dolor.

And how can you mend a broken heart?

How can you stop the rain from falling down?

How can you stop the sun from shining?

What makes the world go round?

How can you mend this broken man?

How can a loser ever win?

Please help me mend my broken heart
and let me live again.

Y cómo puedes curar un corazón partido?

Cómo puedes evitar que la lluvia caiga?

Cómo puedes evitar que el sol brille?

Qué es lo que hace girar al mundo?

Cómo puedes curar a este hombre partido?

Cómo puede un perdedor ganar alguna vez?

Por favor ayúdame a curar mi corazón partido
y déjame vivir de nuevo.



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viernes, 12 de diciembre de 2008

Amor que burla la muerte


Amor que burla la muerte




...Conservabas tu carne en cada hueso?


Lopez Velarte




...su cuerpo dejara, no su cuidado; seran ceniza, mas tendra sentido; polvo seran, mas polvo enamorado.

Quevedo





El amor posee una voluntad -terca voluntad- de eternizar y eternizarse. Pero hecho como lo esta de la materia del tiempo, el amor esta sometido al cambio, al paso de las horas, al envejecimiento, a las leyes de lo impermanente. Ovidio lo relata en sus "Metamorfosis". Y este es mi relato de la leyenda de Baucis y Filemon:


Bajo humanas forma iban Zeus y Hermes solicitando -sin exito alguno- quien alguien los anfitrione en su estadia por tierras Frigias. Una brevisima e insignificante cabaña se erguia por alli, en la region pantanosa de las lomas. Llamaron a la precaria puerta y fueron gentilmente recibidos. Hermes y Zeus retribuirian con una legendaria recompensa la calida hospitalidad que le brindaran alli la humilde y anciana pareja que habitaba el hogar: Baucis y su marido Filemón. La pareja de viejitos compartia sin amargura ni resentimiento sus escasas semillas, las apocadas nueces, toda escasa gota de miel y las ultimas cerezas.de estacion. Aun en su pobreza, ofrecieron a los dioses -sin saber que estos lo eran en realidad- su vino, los frutos de su tierra y sus sencillos alimentos. Observando que la cratera que contenia el vino no se vaciaba, sino que por el contrario, se volvia a llenar de la nada, los ancianos supusieron entonces que estaban en presencia de deidades. Ya delatados en su condicion de olimpicos, y como retribucion a esta generosidad desinteresada que les ofrecieran Baucis y Filemon aun en sus carencias, Zeus decidio salvar a ambos de la catastofe que habia decidido enviar al pueblo todo como castigo por su insensible comportamiento. La cabaña, en su desnuda insignificancia, quedo en pie en medio del descomunal anegamiento que la furia del dios desatara sobre el insolidario pueblo y sus gentes. Luego, la pareja de ancianos acompaño a los dioses a lo alto del monte sin volver la vista atrás, donde todo el agua ya lo cubria. Pero la humilde cabaña, para sorpresa de los ancianos, ya no era tal, pues se iba convirtiendo en un templo con techo de oro y piso de mármol ante sus preplejas miradas. Zeus les pregunto entonces que es lo que mas deseaban, pues serian recompensados por su correcto y generoso proceder. Sin dudarlo, Baucis y Filemon solicitan ser sacerdotes del templo y "salir" de esta vida que serenamente habian compartido juntos, "sin que ninguno tenga que enterrar al otro". Zeus cumple sus deseos. La pareja cuido asi del templo hasta que el inexorable tiempo de morir se avecino sobre sus ya desgastados cuerpos. Entonces Baucis vio como a su amado Filemón le iban saliendo ramas y hojas, cubriendose todo su ser de follaje. Y Filemón vio como el amado cuerpo de su Baucis se transformaba de igual manera, hasta vestirse sus enteras formas mortales de frondoso arbol. Antes de que la metamorfosis llegara a su total completud, antes de que sus ahora desaparecidos avejentados cuerpos se hicieran un remolino arboreo, pudieron pronunciar un tierno adios sin fin. Y dicen que fueron un solo y doble arbol . Con troncos entrelazados. Hamacando una verde belleza gemela. Baucis y Filemon. Abrazandose en sus amarradas copas, aun, aun danzan al viento...



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Filemon y Baucis



Filemon y Baucis



"Que yo no vea la pira de Baucis ni que ella me sepulte".

La metamorfosis - Libro VIII Ovidio




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PS: Amor es alli donde los elementos conspiran con lo increible.

Surrender



Surrender


(Did I say...?)





I could spend my life in this sweet surrender...

I don't want to miss a thing
Aerosmith ("Armageddon")


Rendirse.

Capitularse.
Desenmarcarse.
Aventurarse.
Devenirse.
Disponerse.
Reponerse.
Entregarse.
Restituirse.
Salinizarse.
Fluidificarse.
Darse.
Tenderse.
Volarse.
Otorgarse.
Irracionalizarse.
Deponerse.
Sanarse.

Rendirse.



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Photo from: www.photo-reflections.co.uk/images/peace.jpg

martes, 9 de diciembre de 2008

Entre lo efimero y lo eterno



Entre lo efimero y lo eterno




Yo quisiera decirle otra frase a la orquídea;
esa frase sería una frase lapídea;
mas tengo ya las manos tan silvestres que en vano
saldrían las palabras perfectas de mi mano.

De “Discurso por las flores”
(Fragmento)
Carlos Pellicer




Creo en la vida eterna en este mundo,
hay momentos
en que el tiempo se detiene de repente
para dar lugar a la eternidad.

Fiodor Dostoievski



Poco antes de partir de Tailandia un amigo me envio un mail. El mail reproducia un intercambio de palabras, sentires y decires entre él y una persona a quien hacia poco tiempo le habia obsequiado una orquidea. La persona a quien él le habia obsequiado la bella flor le transmitia que la orquidea se habia secado, hecho que describia con esta mas que bella frase: "Quería contarte que recién ayer se apagó la orquídea". La frase me pego fuerte en su simpleza y desnudez. Creo que fue el verbo "apagar" lo que me inundo de sensaciones y representaciones acerca de la "in-durabilidad", lo breve, lo incontinuable. Y no podia dejar de pensar en tan nimio asunto (el fenecimiento de una flor obsequiada, en este caso) pero a la vez, tan gatillante para en pensar. Y ahi quede, sumida en mis pensares, con los dedos tratando de volver teclas lo que me inspiraba esa orquidea ya muerta, ya eterna, ya brevisima, ya hecha palabra y recuerdo. Porque cuantas orquideas se nos "apagan" a lo largo de nuestras travesias por esta vida..?

Reproduzco aca lo que respondi a mi amigo en torno a este asunto.

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Bangkok, Tailandia
(en medio de una tormenta monzónica de Septiembre)

Querido "-":

Inspirante.
Esa, y no otra palabra resume lo que me despierta la breve historia de la orquídea que diera inicio a estas reflexiones a las que generosamente me invitas.

Quería contarte que recién ayer se apagó la orquídea.

Infinitamente más viejas que el hombre, las orquídeas existen en esta tierra desde hace unos 80 millones de años, al menos ya hay restos de ellas datados en dichas pretéritas éépocas en el monte Volca de Verona. Sin embargo, y dado que la reflexión que motiva estos pensares apunta por un lado a analizar el asunto de la génesis de los símbolos, es bueno recordar que quienes primero denominaron a esta extensa variedad de flores bajo el nombre genérico de "orchis" (ορχις) fueron los griegos. Mas precisamente fue un discípulo de Aristóteles llamado Teofrasto -considerado el fundador de la botánica- quien así las llamaría por vez primera en su libro “De Historia Plantarum” (Historia natural de las plantas). Curioso nombre “orchis” que ya devela una interesante simbología asociada a esta flor, dado que el significado de la expresión “orchis” en griego significa “testículo” (aparentemente Teofrasto trataba de aludir con este nombre a las formas bulbares que presentan visualmente las flores y su semejanza con los sacos contenedores de esperma). Siguiendo este derrotero que ya la mismísima palabra nos obsequia en su oculto origen, lo orquidáceo se halla anudado de alguna manera a la materia seminal de da vida, que perpetúa vida, a la semilla que intentará procreativamente desmentir la inexorable muerte de un Ser a través de la creación de otro nuevo Ser que lo suceda, lo continúe, lo eternice desafiando las leyes de finitud de la materia.

Pero estiremos un poco mas este hilo etimológico zurciendo ideas, ahora, por el revés del mismo sendero. Así como la orquídea se encontrará asociada a la dación de vida por esa carga simbológica que la liga en su nombre mismo a las semillas reproductivas masculinas en la fluidez de su sustancia, “semen”, me permito recordar aquí que -si la memoria no me hace afirmar una equivocación- en la antigua raíz “sem” está adherida la noción de “muerte”. Por lo que la orquídea es, en sí, una síntesis de vida y muerte. Belleza y fenecimiento. Esplendor de color y palidez mortecina. El vigor de la potencia vital y la decadencia depotenciadora que preanuncia naturalmente la inminencia de la finitud.

Todo y nada anida en cada orquídea.
Opuestos
Puentes.
Conjugaciones.
Lógicas inclusivas.
Sentidos inconcluídos.

Sin saberlo ella misma, la flor, es dadora de esperanza que se yergue altiva, y a la vez portadora de la una tal fragilidad en su cuerpo de carnepétalo que torna más fatalmente trágica la insoportable idea de la fin de lo bello.


Quería contarte que recién ayer se apagó la orquídea.



Pero en este punto amanece la esperanza de lo eternitario. Pues lo eterno, lejos de ser sinónimo de durabilidad, es más bien el esfuerzo que cada mortal se autoimpone por desmentir la naturaleza perecedera de su Ser y su microcosmos de seres, afectos, vidas, biografías, imágenes, amores, intensidades que algún día desaparecerán junto, luego, alrededor de él. Y el símbolo es el resultado de esa “voluntad de inmortalidad” que procura desesperadamente detener la llegada de la muerte. Eternizamos a través de nuestros símbolos, incluso aunque estos varíen y nunca se repliquen clonadamente, los símbolos nos permiten religarnos con lo que ya no es pero pugna por seguir siendo. Y no me refiero a los símbolos colectivos precocinados para ser digeridos por las mayorías que disgustan del inmenso trabajo de deshacerse de los “símbolos legitimados” para lanzarse a la aventura de inventar-crear-poetizar otras nuevas narrativas simbológicas más libertarias, más altas y singulares, más voluptuosamente éticas, pues eso ya sabemos, implica un gran trabajo interior en cada uno y la humanidad es acomodaticia y holgazana como para enfrentar la tarea de invencionar sentidos nuevos, más plenos y desrebañizantes. Por eso los humanos engullen simbologías solo aptas para el microondas de sus cerebros adormilados con solo accionar el control remoto de sus TVs. Pero acá estamos pensando en otra dimensión en la génesis del símbolo. Esa dimensión que se abre cada tanto cuando algún caballero andante o alguna dama lanzan una trama en el aire y esa delgada fibra conectiva se hace tejido de un encuentro singular e irrepetible por su libertad y entrega. Allí, y solo allí nace una orquídea eterna.


Quería contarte que recién ayer se apagó la orquídea.



Querido "_", ya no se trata de la orquídea fáctica que enviaras. Se trata de poder asistir al nacimiento de un símbolo personal, un símbolo de aquella orquídea real que ahora ha transmutado en orquídea de viento, de aire, de invisibilidad, y sin embargo se hace y se hará siempre más presente que aquella real que no pertenece ya a la existencia.

Lo que dura en el símbolo de la orquídea eterna hecha potencia invisible, es esa voluntad magnánima de desafiar la muerte a través de una perdurabilidad intangible, y probablemente el sentido de ese símbolo es sólo inteligible entre aquel que dio y quien recibió la orquídea enviada.


Quería contarte que recién ayer se apagó la orquídea.


Pienso en estas breves palabras que son ya una narrativa de la génesis entre lo real y lo intangible. Y siento, incluso con más claridad aún, que la orquídea lejos de morir, se ha vuelto invencible en la memoria, en un particular lugar de la memoria, allí donde se calientan las brasas de los símbolos personales.

Y esta pequeña historia que se me ocurre, ahora, para imaginar un cierre imposible a este hermosa convocatoria a pensar a que me invitaste, querido "_":


Desde una tierra indómita un hombre tomó su arco cuya misteriosa cualidad era describir trayectos circulares. Con su arco singular, lanzó una orquídea disparada como una flecha. En su trayecto de perfecta circunferencia la orquídea-flecha fue percibida, por aquella mujer a la que estaba destinado el envío de la irrepetible flor, como un inestable punto fijo. En el aire mismo, la mujer vio a la orquídea llegar, permanecer, partir, decaer y fenecer. Pero el círculo aún estaba lejos de haberse completado, nada podía darse por cerrado incluso hasta que finalmente la orquídea-flecha desapareció del mundo de lo tangible.
Una vez que la blanca muerte
cargó para siempre
en sus huesudos brazos

el descolor de la frágil flor

al arco circular del lanzador le devolvió

un vacío.

Y el círculo hubo de encontrar en esa Nada
en esa ausencia en la que la flor había mutado su otrora perfumada presencia
en ese cruel vaciamiento de vida
un nuevo fin y un signo inconfundible de reinicio.
Y asi también lo entendió el arquero.
El hombre primero hizo silencio
acomodando su mortaja de palabras sordas
como un tributo último a la flor que ya no era.
Pero luego
cuando el arquero que habitaba en el hombre habló
se dirigió a ese vacío que le había devuelto su lanzamiento diciéndole:
“Mujer
ahora tendrás para siempre éste vacío lleno de orquídea eterna”.
Y lanzo su flechavacío hacia la mujer
reiniciando el círculo inmortalmente retornante una vez más.
Del resto de la historia nada sé.
O apenas poco.
Sólo me ha constado que el arquero y la dama poseen
desde entonces
la pluma para continuar el vuelo de una escritura
sobre flores que llegan y se van,
sobre el poder de conjurar distancias
combinando pétalos y dianas
y por encima de todo ello,
ellos poseen el tesoro de una memoria sin tiempo
a la que llaman “la orquídea eterna” .



Desde este babélico sudeste asiático.
Gabi Romano
(Estoy regresando a Argentina en unos días, por lo que espero verte pronto. Mientras este abrazo con efecto, hecho con la materia de algunos pensamientos philopoéticos que me surgieron en una mis ultimas noches en Oriente).


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sábado, 6 de diciembre de 2008

Erotika



Erotika




El erotismo da miedo

porque se lleva las palma en el exceso,

se abre en la superabundancia y en lo ilimitado.

Eleva el instinto a categoría de un arte de amor,

y por lo tanto de vivir.


Sophie Chauveau

(escritora francesa)






Erotika.
Otro blog. Otro universo -paralelo- a explorar.

http://arterotik.blogspot.com/

Recien despunta. Desde el deseo y otras inquietudes similares pero diferenciables. Veremos.




__________________________________________________________________ Photo from: www.lacoctelera.com/.../desnudo-36.JPG

viernes, 5 de diciembre de 2008

Espera en las alturas


En las alturas



Espera aún a que yo venga
a romper el frío que nos retiene.

Nube, en tu vida tan amenazada como la mía.

(Había un precipicio en nuestra casa.
Por eso hemos partido y nos hemos establecido aquí).


René Char -Les Matinaux